martes, 10 de diciembre de 2013

Día 10

Rescatamos el pedido el sábado a las 9:53 de la mañana. Puse las reclamaciones pertinentes tanto a la empresa como al encargado que exigí a la empresa que identificaran para denunciarlo. Mentira. Firmé, agarré el paquete y salí corriendo de allí temiendo que algún Seuriano se arrepintiera, saltara por encima del mostrador e intentara arrebatármelo.

Y entonces la suerte se revirtió. Sí. Al menos hasta que ayer sentí de pronto un crack, me quité las gafas y literalmente en mis manos una de las patillas se desprendió. Lo normal. Pero la suerte me acompañaba y no tardé más de dos minutos en encontrar mis viejas gafas. Con las que he ido al insti hoy. Y no recordaba que fueran tan horrorosas. No tenía ya suficiente con todo lo que tenía como para ahora mirarme en el espejo y ver a una tía que además de todo es poco atractiva. Jo. Son horribles, imposibles de mejorar, no digo más. Tan horribles que si no me olvido de que las llevo intento esconder la cara en plan fantasma de la ópera. Y para hablar con la gente es complicado. Sí. Claro, la solución estaba sin duda en haber ido a la óptica esta tarde después de la catequesis. Sí, claro. Siempre y cuando no hubiese llegado a casa a mediodía y me hubiesen comunicado por fuentes oficiales que mi peque tiene pipis. Pipis es una bonita metáfora para piojos. ¡Ay Dios mío! He sido incapaz de twittear algo semejante. Es tan tan... ¡Estigmatizante! ¿Que tiene pipis? Déjame ver. Pues yo no veo nada. ¿Y quién dices que ha dicho que tenía pipis? ¿la maestra de los piojos? Pues yo no veo pipis. Sin duda se trata de una conspiración francmasónica para estigmatizar a una niña por ser la más guapa y la que tiene el pelo más precioso jamás visto nunca. Dios mío, pero qué mal me está sentado la comida. Porque ahora tendré que ir al cole y desenmascararlos a todos. Ven cariño que te mire otra vez. Y de pronto descubro los pipis más minúsculos del mundo mundial. Porque en cuestión de pipis, ya puestos a pillarlos, os recomiendo encarecidamente que pilléis de los grandes, tamaño cucaracha a poder ser, a la hora de quitarlos es más sencillo. Así que hemos tachado el plan "ir a arreglar gafas" por el más apasionante aún de "erradicar plaga encubierta". Y mientras estábamos las dos tiradas en el suelo del cuarto de baño, he visto de pronto claro por qué hay gente que de pronto decide huir. ¿Y quién podría reprocharlo? O en un ataque de locura transitorio, ¿por qué no coger la maquinilla y afeitarnos a todos la cabeza??? No sería la primera. En fin... Que no sólo sigo con las gafas feas sino que ahora encima me pica todo, cabeza, cuerpo, todo. 

¡Maravilloso maravilloso!

El chupón

El domingo, frente a un buen plato de arroz, la conversación tomó un giro repentino hacia un episodio ocurrido hace ya tantos años. Por aquel entonces, estaba yo en CP (de milagro, pues la buena señora maestra no quería que siguiera en aquel curso por no hablar francés) que equivale hoy en día a primero de primaria y una tarde, la señora maestra (un ángel y dechado, ¿o era desecho? de virtudes) interpeló a mi madre al salir del colegio. Al parecer, la que suscribe, elemento peligroso donde los hubiera, le había provocado un hematoma subcutáneo o lo que se parecía más a un chupón a uno de los querubines que interactuaban conmigo en términos de co-compañeros dentro del aula y ni decir cabe que la indignada madre de aquel encanto de niño había ido ipso facto a presentar una queja (era la época preallymcbeal y aún no se estilaba demasiado lo de poner demandas). Mi madre se creció ante la acusadora y negó categóricamente la mayor, convencida como estaba de que su hijita, o sea moi, era incapaz de provocar semejante infamia habiéndome educado ella a mí como lo había hecho. Al parecer, días después de aquel incidente, la maestra pilló in fraganti a aquel niño (y además según recuerda mi madre, poseedor de un diente negro) infligiéndose en el brazo una autolesión similar a la que había provocado mi acusación. Mi madre nunca perdonó a aquella docente tan decente una inculpación tan ligera como injusta atribuyéndola entre otras cosas al hecho de ser extranjeros. Sería todo más fácil si los extranjeros tuvieran siempre la culpa de todo. De dicho episodio, sólo guardo el vago recuerdo de un recreo en el que me escondía detrás de unas niñas que estaban jugando a saltar una comba del elemento que me estaba persiguiendo por el patio para no sé muy bien qué. Ni siquiera soy capaz de recordar a aquella excelsa maestra. En fin... Recuerdos.


jueves, 5 de diciembre de 2013

Calendario de Adviento

Sorpresa del quinto día:

Digamos que después de llamar a Disney donde fui atendida por una chica majísima, caí a los infiernos de Seur donde una señora ha venido a decirme que la opción de entrega contratada por  Disney es la de no dejar ni aviso, ni mensaje ni nada que certifique que ahí ha estado alguien con mi paquete. De hecho creo que esta opción sólo se limita a tener mi paquete metido en un almacén de incidencias durante diez días y devolverlo al remitente. Y si se tratara de algo para mí, ya estaría anulando el paypal y diciéndole a esa chica tan maja de Seur que se metiera mi paquete por donde más gustito le diera pero resulta que se trata de un paquete para las niñas, las mismas que llevan una semana contando los días para que le llegue su paquete así que he vuelto a llamar para preguntar si el paquete estaba de verdad en Huércal-Overa. Porque soy de las pocas personas de la zona que sabe dónde está la oficina de Seur en el polígono industrial de Huércal-Overa, y todas mis visitas con ídem resultado. Sí sí sí , por supuesto que está en Huércal-Overa. Tres cuartos de hora para ir y volver que a las 6 y media la niña (una de ellas) tenía kárate (curiosamente me he dado cuenta de que  siento un profundo respeto hacia los senseis... ¿samuraï en una de mis vidas anteriores tal vez?). El caso es que he metido a las niñas, su mochila, un sandwich, unas galletas, una botella de agua, todo en el coche en cinco minutos y ahí nos hemos presentado. Y ahí no estaba. Y he puesto una reclamación (la segunda que pongo en mi vida) bajo la paciente mirada del buen hombre ahí presente que ha tenido que aguantar toda una retahíla de indignaciones por parte de una sufridora sin una queja. A la vuelta, he vuelto a llamar y me ha asegurado la señora que me ha mandado a Huércal que no me había mandado a Huércal sino a Almería. Total, que (comentarios borrados) y el sábado es nuestra última oportunidad de rescatar ese paquete del infierno de aquel almacén de incidencias. Cueste lo que cueste. 

Y sin nada más que añadir en cuanto a esto respecta, esperaremos expectantes qué nueva sorpresa nos depara el mañana!

Qué diciembre, Señorcico, ¡qué diciembre!

Hace un momento

Acaban de salir volando por la ventana delante de mis narices dejándome desangelada, sin ángel. 

Me han acariciado los labios, rozado con su sabor y apenas he abierto la boca para atraparlas, se han ido corriendo, las he oído reírse. Y es que de tanto cerrar el pico ahora al verme las palabras se mofan y huyen y se escapan.

Pero aquí sigo soñando y esperando a que vuelvan. 

Ubicación

¡Y en tus antípodas estoy yo!

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Mejorando por momentos

Según el teacher de sport, o sea el sports teacher, tengo una contusión, lo que se traduce en un bulto morado justo debajo de la articulación y un dedo hinchado del tamaño de un pulgar. De hecho todo el dedo tiene un ligero color a tinta azul. Como si estuviera ya medio gangrenado. Bueno, es en la mano izquierda y yo soy diestra o sea que no pasa nada. Si sigue empeorando, que me lo vean en la Virgen del Mar este puente.

En otro orden de cosas, he descubierto el método Disney para resolver las cosas y me muero de ganas de aplicarlo. Es algo así como recibir un:


"Buenos días,
Me gustaría saber en qué estado está realmente mi pedido. Hice dicho pedido a fecha 21/11. Han pasado muchos días desde entonces y no tengo noticia alguna de dónde puede hallarse. Sólo que está "processed", un término tan vago que no dice absolutamente nada. En cuanto a los métodos de entrega sobradamente pagados ninguna información de ningún tipo, y me encantaría que me informaseis sobre los mismos,
Sin más, reciba un cordial saludo,  "

Y responder con un:

¡Gracias por contactar el servicio de atención al cliente de Disney! Hemos recibido tu consulta y procuraremos contestarte lo antes posible de modo que podamos añadir un poco de Magia a tu día.

Por ser nuestro Guest, hemos creado un número de referencia único: xxxxxxx

Por favor toma nota de este número, si tuvieses noticias nuevas puedes reponder a este email o poner el número de referencia como asunto en futuros emails.

Mágicamente tuyos,

Es fantástico, como estar hablando con algún personaje disney! Me ha encantado y además es bastante efectivo porque con tanta magia y tanto amor, a ver quién es el guapo capaz de volver a echar mano de su mala leche. No veo el momento de ponerlo en práctica.

Os dejo, que desde que tengo el nuevo cargador, he perdido mi icono de notificación de energía, me dicen que me lo activarán en cuanto esté disponible, en fin, un disparate, he de suponer que una cosa está ligada con la otra. Como todo en esta vida, lo despreciaba y ahora que no lo tengo, lo echo en falta. 

Bye bye, y feliz miércoles!!!

martes, 3 de diciembre de 2013

La lesión

Si cuando digo que diciembre ha empezado cojonudamente...

Y pensar que todo ha sido por culpa del mal olor.

18:00: la articulación interfalángica de mi dedo anular izquierdo está tan hinchada que apenas puedo doblarla. El simple roce me duele. Pero la mente es sabia y ha anulado cualquier actividad programada para las próximas veinticuatro horas dejando el dedo completamente aislado. Al parecer ahora sólo cabe esperar a que se deshinche. O se gangrene, según-

Por cierto, es una pena que  a nadie parezca importarle mi dedo. Y eso que lo he publicado en twitter a ver si alguien se apiadaba de mí. Pero nada. Nota mental. Apuntarlo en mi lista de cosas que echar en cara.

16:00: dolor que va intensificándose en el dedo. Apenas puedo doblarlo. Hasta el viernes no vamos a Almería. Mal asunto como empiece a hacer cosas raras del tipo hincharse por ejemplo.

14:25: el dedo ha dejado de doler tan intensamente. Podemos seguir jugando al voley. Sólo molesta con el contacto. Con que no toque nada, en un par de horas se habrá calmado.

14:20: salto a por la pelota, estiro el brazo izquierdo y lo rozo con la punta de los dedos de la mano izquierda. Dolor intenso en las extremidades al frenar el balón. Me lo toco de todas las maneras, intento doblarlo, lo aprieto, que es el método científico fiable para comprobar si la lesión es grave. El dedo se mueve con dificultad, pero se mueve. No está roto.

14:10: me lo estoy pasando en grande. He metido cinco o seis puntos directos con mi saque. Hace 17 años no jugaba así. O al menos el concepto que siempre he guardado de mí es el de una ridícula patosa. 

13:58: estamos por fin dentro. Nos han dejado un balón de voley. Hace exactamente 17 años que no juego. Desde aquel verano en que participamos en un torneo interpueblos. Estaba Oria, Arboleas.. ¿Quiénes eran las terceras? ¿Zurgena? ¿Partaloa? Mierda. No me acuerdo. Acabamos las terceras de tres, ganamos un set durante todo el campeonato. E íbamos en las fiestas de San Roque con los pies blancos y la marca de los calcetines de entrenar las tardes de aquel verano en las pistas del nuevo colegio. Me lo pasé bien.

13:54: Luis está en clase. Mis nenes que saben más que yo insisten en esperar, que se van para las pistas y que nos vamos a poder quedar. Esperamos pues. 

13:53: pasamos al lado de las ventanas de dirección y de secretaría y a mí, yo que siempre fui buena, me da miedo que salga alguien a echarme la bulla. Lo dicho, siempre fui buena. Obediente con las leyes. Todas. Y sufro mucho en estas situaciones. Pero no hay moros en la costa. O al menos que asome. Nos vamos al pabellón pues.

13:52: pero mis alumnos deciden que mejor que la calle es el pabellón. Y como yo nunca mando, allá que vamos.

13:51: entro en el aula de apoyo. La peste me echa para atrás. Ya no sólo huele a sucio sino a comida retestinada o cualquier otra cosa que fue en algún momento orgánico. Al parecer algunos han decidido ahorrar en gel ahora que hace frío. El olor podría acabar con el estómago más duro. Ahí no hay quién viva. Decido que nos vayamos a la calle.

13:50: estamos en las escaleras del edificio del Mármol. Veo a Álvaro y a María del Mar remoloneando.  Los llamo cariñosamente, esto literalmente. Me encuentro con Indalecio. Nos metemos para adentro y subimos para el aula de apoyo que es la que nos toca en alternativa. Los últimos de los últimos.

13:48: espero sin muchas ganas de estar allí, hoy menos que ayer pero más que mañana, seguro, a la salida del edificio central a que aparezcan mis siete fantásticos. A ver lo que vamos a hacer hoy en alternativa. No llegan. No sé dónde coño se han metido. Por fin aparecen Jesús y Sergio. Vamos al edificio del mármol.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Diciembre

Pues la verdad es que ha empezado de aquella manera, por nada gordo en concreto sino por una serie de pequeños detalles, de la clase de morralla de las hijoputeces que irritan sin doler, que pican pero no tanto como para poder quejarse, y que a la larga minarían la moral del más optimista sin que este lograra atisbar el proceso. 

No, no ha empezado como esperaba que lo hiciera después de un noviembre regular solamente, como suele serlo noviembre en general, no sé por qué me empeño año tras año en querer un mes por el simple hecho de que sea mío cuando a todas luces no es ni de lejos recíproco.

Al final he borrado la entrada esa que generó en un día 99 visitas franchutas. Y su copia también. Sin haber entendido todavía qué podía tener de tan apasionante el flechazo entre un muñeco de nieve de plástico y la que suscribe. Ya se lo explicaré todo a Papá que empieza a sospechar que estoy "insane". 

Y ayer y para empezar bien este diciembre, me cargué el cargador del portátil que me ha durado trece meses, menos aún que el anterior. No sin antes asustarme por si el daño era mayor. Y hasta aquí se puede leer. Pero me da igual. Ningún gitano quiere buenos principios para sus hijos, y si hay algo que uno aprende con el tiempo es a ser paciente, que tarde o temprano las aguas acaban volviendo a su cauce. Y yo no tengo prisa.

Feliz lunes!!! :))

domingo, 1 de diciembre de 2013

OOOOHHHH

Me he levantado a las once. Sí. No era probablemente el mejor día para hacerlo. Lo reconozco. Diré en mi defensa que soy bastante comedida en lo que a horas de sueño respecta no excediéndome nunca de las ocho horas recomendadas y la primera sorprendida al ver el reloj he sido yo.

Uno de los motivos por los que quería aprovechar al máximo el domingo es que me acucia la necesidad de acabar mi proyecto y el encogimiento drástico de mis horas dominicales dificulta en demasía ya la tarea como para estar pendiente de la dichosa maquinita franchuta y sus ganas de cachondeo con una entrada imbécil.

Así que como estos gabachos me sigan tocando la moraldanga, no respondo de lo que pueda pasar en las próximas horas.

Un saludo,

Connard

Íbamos los cinco en el coche por las calles de Saint-Priest, recién llegados la noche anterior allá por el verano de 2005, cuando mi padre repentinamente, he de suponer que por la emoción de reencontrarse con aquel lugar, se saltó inopinadamente y sin querer un pasopiatones (o de cebra) donde un hombre mayor que llevaba puesto un gorro afgano (detalle curioso que ha perdurado en mi memoria a través de los años), le increpó con un alto, claro y seco "¡Connard!".

Y desde entonces, aquel vocablo "connard" ha quedado como un homenaje y una referencia de la amabilidad franchuta, esa palabra que suena tan bien en guiri y que podría aplicarse a casi todo, una de esas palabras que se han transformado con el paso del tiempo en coletilla de la memoria íntima y colectiva familiar. 

A la maquinita franchuta que se puso ayer a visitar mi blog compulsivamente subiendo a los altares una entrada un poco sosa, sin ningún motivo en particular, después de obligarme a borrar dicha entrada porque a mí los spams y las maquinitas tienen el complicado don de ponerme de los nervios, sólo me quedaría una cosa por decirle:

CONNARD