jueves, 7 de marzo de 2013

El día que me enamoré de Almodóvar.

... la culpa la tuvo mi padre, que conste en acta Señoría.

Mi historia de amor con Almodóvar surgió en otro país, en otro mundo, casi pareciera otro continente por la disparidad de costumbres y de formas de ser. Recuerdo una tarde noche (un soir, como lo llaman los franceses) de lluvia en la que mi padre nos llevó a mi hermana y a mí al cine en Saint-Priest. Era el comienzo de aquella época en que una deja de ir a las pelis de Walt Disney para descubrir un nuevo mundo en la gran pantalla.

Mis padres siempre fueron grandes sufridores dentro del género paterno y bastó con que nos recomendaran la peli en el Centro Cultural Español donde nos enseñaban la bonito cultura castellana (la verdad es que odiaba pasar la única tarde libre que tenía a la semana en aquellas aulas pero bueno, insistencia de mis padres sufridores) para que mi padre nos llevara a verla. Creo que fue así como surgió todo. O ahora que lo pienso, puede que fuera por la prof d'espagnol que tenía en el Lycée, empeñada en que yo era española y que todo lo español me tenía que interesar por huevos.

Mujeres al borde de un ataque de nervios. En la distancia, cuando volví a verla, me di cuenta de que había cosas que no había entendido en absoluto como cuando Rossy de Palma pilla un orgasmo durmiendo. (En aquel entonces no existía internet y un halo de misterio rodeaba todo lo tocante al sexo; de hecho, creo que al desvelar ese halo prematuramente se ha perdido mucho de la parte extraordinaria del sexo) pero sé que aún sin entender esos "detalles" me gustó y que es la primera película española que recuerdo. 

Fui fiel a Almodóvar durante muchos años. Lo adoraba. He conocido a pocos hombres capaces de hablar a los sentimientos de las mujeres como él, por no decir que es el único. Y creo que sólo las mujeres pueden captar cada uno de los matices de sus personajes y de sus historias. Por más que se empapen de sus pelis, estoy convencida de que la mayoría de los hombres las ven y sonríen con incomodidad o hacen como que se ponen tristes, simulando que las entienden pero en realidad las entienden lo mismo que nos comprenden a nosotras, o sea nada en absoluto. Jajajajajaja.

 Y nuestra bonita historia siguió hasta que descubrí su faceta de gilipollas integral hará unos diez años la cual me decepcionó profundamente porque no pensé que sería capaz de algo así. Y yo para esas cosas soy muy drástica, muy extrema, no tengo término medio lo siento. Así fue cómo de la noche a la mañana, me hice la promesa de no volver a ver ninguna de sus películas. Aquello sucedió después de Hable con ella.

Todo sobre mi madre. El porqué, no lo sé. Creo que me confundí de título, quise levantarle la veda, porque en esta vida no se puede odiar para siempre y porque hay amores que no se olvidan. O sería por el día chungo que llevaba. Recordé los buenos ratos pasados en su compañía y necesitaba revivir uno de esos ratos. Así que quise verla. Y hace un rato, y por la fecha en que se hizo la peli, me he dado cuenta de que la vi en el cine de Ronda aquel mismo año. Y sin embargo era otra película totalmente distinta.

Anoche desde los primeros compases, empecé a llorar y no dejé de hacerlo hasta un rato después de que acabara. No sé si porque mi día fue horrible, por la emoción del reencuentro con él, o porque mi vida ha dado un giro tremendo en estos años. O por las tres cosas a la vez. Pero lo que sé es que me encantó volver a verle. Y por lo bien que lo pasé anoche con él, puede que volvamos, después de todo.

¡¡¡Sonrisa!!!

Besitos, que me espera una tarde de las buenas!!!