miércoles, 31 de diciembre de 2014

Feliz año 2015... blablabla.

Ya quedan menos de cinco horas para averiguar si el año que viene somos más listos, más guapos, más afortunados, y sobre todo ¡menos gilipollas! ¡Ay! ¡Qué emoción! No quepo en mí de gozo. No, en serio. Me conformo con que el año que viene empiece mejor que acaba este. A quien le diga yo que en menos de veinticuatro horas y en vísperas de un nuevo año hemos sufrido la baja consecutiva de tres portátiles. Es largo de contar. No. No estoy de coña. Hay temas con los que nunca bromeo. Y verme sin un portátil es uno de ellos. Lo que no entiendo muy bien es esta vuelta de tuerca de mi karma, este fin de fiesta apoteósico, con lo bien que iba todo. Pero ahora que ha pasado todo, no me parece tan grave. En fin.

Jóvenes y jóvenas, que el año que viene le dé a cada uno lo que se merece-
Replay.
Jóvenes y jóvenas, ¡MUCHA SUERTE! ¡Nos vemos/hablamos/leemos el año que viene! 

(No quería acabar el año sin mi tradicional mensaje de fin de fiesta pero ahora mismo sólo me quedan veinte minutos para arreglarme y aaarggggh!!!!! Lo dicho, feliz año nuevo!!!)

domingo, 28 de diciembre de 2014

Ebay. Epílogo.

Escribo este mensaje no tanto por el interés mediático que haya podido generar como para tranquilizar a quienes hayan sufrido conmigo el azote de las pujas. 

Finalmente a última hora de ayer, me sobrepujaron quedando mi objeto de deseo tasado en 157,50€. A punto estuve de ponerme en contacto con el pujador para advertirle de que se había dejado engañar por el número de pujas y que después de consultar varios comparadores de "objetos de deseo de segunda mano" el margen de posibles ganancias en el caso de querer seguir especulando con el susodicho era tan escasamente pingüe que se lo acabaría comiendo con patatas. Pero desistí cuando me di cuenta de que su fatal error era mi redención y que me acababa de quitar un peso de encima de los llamados "tontos". 

Cerré ipso facto la sesión del Ebay, primer paso ineludible hacia la eliminación definitiva de la cuenta, cosa que por otro lado no tardaré en hacer para evitar futuros probables entuertos, que yo me conozco y olvido pronto.



Ahora toca disfrutar del domingo,

¡Feliz día a tod@s!

sábado, 27 de diciembre de 2014

Ebay II

No sabría explicar muy bien cómo sucedió aquello. Llevaba dos pujas en danza, una la primera, la de segunda mano, la que tanto me había gustado por ser la primera, el primer capricho, había duplicado el precio el día de antes. Y la segunda ya estaba alcanzando una suma elevada aunque muy por debajo de su precio real. Así que le di a pujar, por eso de ver hasta donde podía darle al tope de las pujas automáticas. El precio seguía estando muy por debajo del que podía alcanzar. No había ningún riesgo en la puja. Me confié. Fue uno de mis actos irreflexivos, impulsivos a tope. Después de jugar un poco con la puja muy por debajo de su precio real, le di a la puja de segunda mano, por eso de que me seguía gustando, lo seguía deseando, le di primero sin mojarme, sabiendo que me quedaba margen. Pujé una vez. Dos veces. Tres veces. Cuatro veces. Es usted el máximo pujador. ¿Cómo?? Sí. Lo es. Y se lo va a llevar por la módica suma de 152,50€. Un artículo de segunda mano. Que hace cinco años costaba 400€. Se lo va a llevar por 152,50€. Menudo chollazo. Y va a hacer al vendedor muy feliz. 

Y lo peor del caso es que ya ni siquiera me hace ilusión tenerlo. En fin... Todo muy yo para variar. Me quedan dos días para que alguien me sobrepuje. Cuánta tensión. Qué nervios. Y si no, pues nada.  Me la voy a comer con patatas. A veces me cuesta mucho aguantarme y cuando lo logro es a intervalos muy cortos. 

Feliz sábado.

De tomates

"No hay nada peor que un tomate sin sabor" es una de esas sentencias mías de cuando estoy inspirada, lo cual sucede normalmente en alternando. Recuerdo perfectamente la escena. Una pinta de cerveza rubia en aquella taberna pseudoirlandesa y como tapa el tomate más insípido y por consiguiente infame que me hayan servido nunca. Puaj.

Y el Señor creó el tomate Raf y ya no hizo falta esperar al verano para llevarse a la boca un tomate sabroso. El bueno es el pequeño, de carne firme, de color verde oscuro. El que Tomás, que ahora resulta que es primo del otro Tomás, el cura, o diácono, u obispo, vaya usted a saber, llevaba ya dos semanas sin traer sustituyéndolo por el primo hermano del Raf, que es más grande, más gordo y menos colorido. Pero con aceite y sal no está mal. Tampoco quise preguntar. Cada cual tiene sus razones para hacer y deshacer. 

Claro que esta mañana me he acercado al mercado más tarde de lo habitual. A eso de las diez. Y estaba yo acabando la compra y a puntito de ir a por los churros cuando Tomás me ha sacado aquella caja negra preciosa de letras doradas y al abrirla contenía los tomates Raf más bonitos del universo. Bueno, exagero. Sólo eran tomates. Pero sí que era Raf del que me gusta a mí llevarme. Y entonces esa señora llena de alhajas de oro ha surgido no se sabe muy bien de donde ni cómo pero justo en el momento oportuno para reclamar su caja de tomate Raf. Que resulta que el hijo que estaba de visita supuestamente había ido a casa del mismo frutero a encargarle la caja de tomates (la que por ahora ya era mía) porque llevaba un año soñando con los tomates (pobrecillo) y que al nene le encantaba el tomate bueno (reitero, pobrecillo. ¿Y a quién no?).

Y entonces me salió la vena de mi abuelo. Señora, ¿quiere usted compartirla? Oi, es que mire usted, la necesito para hoy y entera, que mi hijo lleva un año blablabla. Mire, señora, yo ese tomate me lo llevo cada vez que hay, que se lo diga Tomás aquí presente, llevamos desde octubre consumiéndolo en casa a espuertas, tanto que a veces hasta se nos echa a perder de tanto Raf que me llevo y es que uno se cansa incluso de lo bueno, así que no pasa nada, señora, llévele la caja noire a su pobre nene que lleva un año sin comer tomate. De nada. Ains...

viernes, 26 de diciembre de 2014

El espejo

Los mismos pasos siempre. 
Uno y dos. 
Primero ven la foto, de soslayo, sin ningún interés, es sólo una foto más, vulgar e insignificante, de las miles de imágenes con las que los acribillan a diario. 
Segundo paso. Se detienen. Algo ha accionado un disparador automático invisible en sus cabezas. La mente se ha enganchado a un detalle, una impresión, una sensación que les hace volverse, instintivamente, hacia la foto. Contemplan la fotografía con asombro. 
Los mismos pasos siempre, uno y dos.
.  
A la gente le gustaban sus fotos. Por lo general y desde siempre. De vez en cuando surgía algún que otro crítico, pero la verdad es que sus fotos no dejaban nunca indiferente. Decían que ahí donde otros sólo conseguían una o ninguna, él tenía un talento único para capturar todas las evocaciones de un instante, que todo quedaba ahí impreso en el microespasmo de la fotografía. 

Es raro verlo desprovisto de su aparato, la cámara se ha convertido en sus ojos. Para él es más fácil contemplar el mundo detrás del objetivo. 

Sólo había una cosa que se le resistía, una cosa imposible para él de retratar. Lo había intentado mil veces, y mil veces lo había borrado todo, sintiendo un pavor infinito por dejar un mínimo rastro de su fracaso. Dirigía la cámara hacia su rostro, sonreía a medias y disparaba. Observaba con atención la foto, la ampliaba hasta ver los surcos de las arrugas a cada lado de la mirada, Y luego la reducía hasta ver toda la cara. Y entonces la borraba, inexorablemente, incapaz de reconocer aquel rostro retratado en la pantalla de la cámara. Y mientras lo hacía, surgía la misma pregunta de siempre, si aquel no podía ser él de ninguna manera, entonces en qué espejo andaba su reflejo atrapado. 

Fofuchas

Queremos unas fofuchas, dijeron, como la de la mami, rogaron, nada menos que a su tita Isa, la tita rica que siempre que abren la boca acude rauda y veloz a complacer todos sus deseos;
tardaron escasamente una hora en aburrirse de las Nancys Pinypones Frozen y Cupidas y dirigir toda su atención a aquellas dos cajas como si no hubiera ningún otro juguete más en el mundo que pudiera satisfacer sus ansias de juego;
pero lo que aún no entiendo es, si ponía en la caja +6, por qué nos tiramos su padre y yo una tarde infernal como pocas manejando tijeras, recortables, patrones, pegamentos, goma eva y la omnipresente cinta adhesiva de doble cara armando aquellas "adorables" fofuchas con resultados desiguales. (Y sobre todo ¿por qué la fofucha de mi marido está más chula que la mía?)

Ains...

jueves, 25 de diciembre de 2014

Ebay

Acabo de fabricar un monstruo. Mi "yo" inmerso en las pujas Ebay. 

Odio esto. Sí, lo odio. Si no lo consigo después de la tensión generada, imagino que me producirá mucha frustración. Y odio sentirme frustrada. Que lo sepáis. Pero no me han dejado otra opción. El tontolaba este me ha sobrepujado ya dos veces. Y quedan todavía cinco días. Así que me he puesto una alerta en el móvil. Cuando queden minutos para cerrar la puja, lo sobrepujaré y que gane la puja el mejor. Este no sabe con quién se ha metido.

Lo dicho, una vez más, ¡¡Feliz Navidad!!

Nuevo contador a la vista ¿?

He descubierto, ô mon dieu, que uno de los bloggers al que más admiro, no tanto por cómo escribe, pues lo cierto que la mayoría de sus entradas escapan a mi entendimiento (soy de inteligencia media, admitámoslo) como por el exitoso número de lecturas cosechadas ha sustituido su webstats por otro contador... 

Y lo cierto es que me tienta y mucho. Mi nivel de cotillismo roza/bordea lo patológico. 

Pero por otro lado el desconocimiento de la proveniencia de mis lectores me ha conducido a un estado de quietud que prácticamente había olvidado. Y es que no me equivoco mucho si afirmo que la curiosidad mató al gato, y que hay cosas que es mejor no saber como la última hora de conexión del whatsapp así como quién te lee y quién te dejó de leer.

¡Buenos días, y Feliz Navidad!


miércoles, 24 de diciembre de 2014

La mañana de Nochebuena II

Y cuando creía que lo tenía todo controlado, y que me iba a pasar la mañana y parte de la tarde tocándome- rascándome la barriga,  entonces surge el compromiso de última hora. 
- ¿Qué le llevo al chiquillo?
- pfffñmfffgrrrrffff... No sé yo. Uuufff. ¿Ropa? ¿Un juguete? Yo le he comprado un juguete, que ya ves tú, con lo pequeño que es ni se entera, la verdad, no. Es muy pequeño para un juguete. Nooo- sí. Es lo que le voy a llevar. Un juguete. Se lo compramos ayer. Lo tengo ahí de hecho.
- ¿Puedes ir tú y comprarle algo que aquí no hay dónde comprar de nada?
- pfffñmfffgrrrrffffesquejoool- vale. 

Y por qué he dicho "vale"??? Por qué??? No. Aprender a decir que no desde ya. "Vale" significa pensar el regalo adecuado con el presupuesto "elquetúveas" adecuado, buscar la tienda adecuada y hacer colas quilométricas llenas de gente estúpida que se espera hasta el último minuto para los regalos de última hora. No pretendo ofenderos pero es que os la traéis un rato. No, perdón, a mí no me miréis, yo hasta esta mañana lo tenía todo controlado así que no, no formo parte de vuestro grupo. Estoy aquí por tonta y por no saber decir un simple "no". Porque claro, que mejor que esperarse al último minuto para recordar que había que hacer un regalo pfffñmfffgrrrrffff!!! Cuánto resentimiento, y qué mala follá. Dios mío. Joo...

Y aparte me he acordado de que el sábado tengo la comida anual, bueno realmente esta es la segunda vez que nos juntamos en dos años, no está mal, de la familia de Papá ("los capaores") y no conocéis a mis primas y a mis tías, uuuhh, que no me queda más remedio que ir guapa, o sea arreglada, así que voy a echarme el tinte, no puedo postergarlo más, tengo unas greñas, horribles, rubio claro dorado, sí, definitivamente, así que con vuestro permiso voy a intentar despegarme del portátil, dejar los grupos whatsapp, apagar los crímenes imperfectos de la sexta y hacer algo de provecho!!

Mi gozo en un pozo, ainsss....

¡¡¡Feliz Navidad!!!