lunes, 5 de enero de 2015

Los Reyes Magos

He tenido que ser muy buena, ¡seeeh nena y lo sabes! porque me han llamado esta mañana. Sonrisa de satisfacción. ¡¡Una semana antes!! En serio que le echaba como poco tres semanas, y no pensaba volverme loca y montar mi numerito hasta la semana nº4. Pero no ha hecho falta, porque los Reyes Magos me han llamado justo esta mañana, una semana o sea siete días después de dejarle mi baby que ya le habían arreglado la clavija. Me han prometido que esta vez durará unos meses más que la tónica de estos últimos meses. Estoy escribiendo desde my baby y me encanta. Sonrisa de satisfacción. Y por cierto, no son tres, que son dos, uno pelirrojo, muy cachas, y el otro moreno de mirada tímida, ambos con un puntito geek muy sexy. ¡¡Y me encantan!!  

¡Eternamente agradecida! 

El resalto

Camino del hospital, a visitar a un tío mío, sola en el coche, con la única compañía de mi música, me pareció intuir su presencia; en un principio sólo la intuí, por el rabillo del ojo, más grande y dorada que de costumbre, colgando en medio de un fondo liso color malva pálido. Entonces, al pasar una curva me la encontré, una luna que me recordaba aquellos atardeceres de postal de islas a las que nunca iría pero ahora estaba sucediendo  delante de mí y me sentí dichosa. Ahí fue precisamente cuando el coche hizo aquel ruido espantoso al saltar por encima del resalto que hay en el paso-peatones del instituto o colegio o lo que sea que haya ahí. Oí el ruido por encima de la música y eso fue lo que realmente me aterró, porque saltar resaltos, lo que se dice saltar resaltos, quién no ha saltado algún que otro resalto en su vida pero nunca antes al punto de oír aquel estrépito; se me congeló la hiel al tiempo que apagaba la música en busca de algún síntoma acústico a chatarra que me indicara que acababa de dejarme medio coche enganchado al dichoso resalto. Aparte de que se me habían quitado repentinamente las ganas de escuchar música. Miré por el retrovisor a ver si veía trozos de coche esparcidos por la calzada detrás de mí y lo único que vi fue cómo el coche que me seguía ralentizaba exageradamente al pasar por encima del resalto. Y entonces comprendí con mucha rabia por dentro que había sido la víctima de una confabulación masónico-municipal porque TODO el mundo sabía del peligro de aquel engendro de resalto menos los que pasábamos por ahí una vez al año y eso, Señores es lo que se conoce como agravio comparativo, y es indignante a la par que ilegal, y si me iba a caer una gorda por cargarme el coche de mi marido porque sabía perfectamente que de elegir entre el resalto y yo todos iban a echarme la culpa a mí antes que a él, no estaba dispuesta a caer sola y vosotros, Señores responsables municipales os iba a caer la de Dios.

El coche no tiene nada a final. Al menos aparentemente funciona. Al pasar de nuevo por ahí inspeccioné el resalto y resulta que justo antes el asfalto hace un extraño, como un hoyo y eso Señores responsables municipales, es un peligro, eso es lo que es. Además, el susto y la probable fobia que le voy a tomar a los resaltos, eso quién me lo indemniza, ¿eh? Sin contar con que me estropeó un bonito atardecer, y eso no tiene perdón.



¡¡Felices Reyes!!!





domingo, 4 de enero de 2015

La batamanta

¡Un desastre! C'est affreux! ¡Ay, mucho peor de lo que me temía! ¡Y mira que me lo notaba! ¡Ay! Después de todos los sacrificios de este verano, ¿cómo he dejado que esto sucediera Dios mío? El dictamen de Layka, ¡contundente y sin anestesia! Y lo mejor de todo es que la comunión de la niña es ¡en abril! ¿Vosotros sabéis lo que eso significa? ¿Tenéis la menor idea de cómo se lo toman las demás madres de los niños que van a hacer la primera comunión? ¡¡¡Las hay que llevan un año sin comer y haciendo speeding!!! ¡¡Un año!! ¿Y yo mientras qué hago?? ¡Dejaaaarme! Aaaaay, lo que he hecho es absolutamente espeluznante,  por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa, pero ¡¡Señorcico de mi vida y de mi corazón por qué me has hecho tan comeora y con tan poca fuerza de voluntad y tan-!! Dos meses de verano a base de frutitas, gazpachitos y pescaditos ¿¿¿para qué???? ¡¡PA'NA!! ¿Y sabéis lo mejor de todo? Que ni D&G ni Carolina Herrera ni Victorio & Lucchino ni Pedro del Hierro ni ninguno que se tercie hacen nada de mi tamaño!! ¡Sólo crean para madres que llevan un año sin comer y haciendo speeding!! ¿Qué opción me queda?? ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh? ¿¿Lo sabéis?? Exacto. Una túnica a lo Demis Roussos o una batamanta. Hiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Y yo que quería llevar un tocado con plumas. ¡¡Con plumas y batamanta!! Y la pobre niña ¿qué culpa tenía de tener la madre que tiene?????

Ay... Me retiro...A cenar una manzana... Triste...


Epicúreo

Al descubrir que me querías. Ese fue el primer instante. Sorprendido pero agradecido, por quererme. Generosamente y con indulgencia. Te quise. Puede que antes. Al toparme con tu mirada insistente, sonrojarme y sonreír. Te quise, intensamente, con la alegría de quien se sabe querido, como una de esas canciones que te levantan del pecho y te dibujan una sonrisa en la cara. Una cada mañana. Te quise como nadie te querrá jamás después. 
Te quise mientras me querías. Te quería mientras me quisiste. Te quise desde el principio hasta el final. Hasta que un día te diste cuenta de que ya no me querías.

El día en el que ya no me quisiste, yo ya tampoco te quise. No es un reproche. Es una simple certeza. Aquel día en el que ya no me quisiste, yo también dejé de quererte. 

sábado, 3 de enero de 2015

El mal de ojo

 En Francia, mi madre tomó como costumbre atar un lazo al tronco de las plantas que cultivaba en el piso. No sabría decir ahora de dónde procede aquella creencia. Lo hizo sistemáticamente, después de ver cómo se secaban algunas de ellas, las más hermosas, de forma inexplicable y sin poder evitarlo. Mi madre tiene un don para las plantas. No os creeríais lo que es capaz de hacer crecer en una maceta. Lo que es capaz de volver a la vida. Pero aquellas plantas no. Le fue imposible salvarlas. Una mujer de Ávila, inmigrante como nosotros, iba a veces a casa a tomar café y se llevaba a su madre, una mujer que yo recuerdo más que anciana, la anciana más arrugada que he conocido, de ojos hundidos y de moño blanco amarillento, siempre de luto. Al menos así la recuerdo. Mi madre siempre pensó que era una de ellas la que secaba las plantas. Sólo con mirarlas. Sin querer. Porque quien tiene la capacidad para echar el mal de ojo a menudo lo ignora y mucho menos puede controlarlo. Simplemente se ha fijado en aquella planta por ser la más hermosa y a partir de ese momento queda la planta condenada. Por hermosa. Otras veces son los niños los que enferman. Sin ningún motivo racional. Suelen ser niños hermosos, angélicos. Se ponen malicos sólo con mirarlos como no es debido. 

Mi primer macro


Pirámide de Maslow (otra)


viernes, 2 de enero de 2015

Laica, mi fiel compañera

Segundo día del año y nos hemos levantado exageradamente tarde. Total, que era la una y no habíamos hecho todavía nada de provecho, lo cual en lugar de espantarnos en el fondo nos ha dado igual.

Segundo día del año y no hemos diseñado todavía ningún plan satisfactorio para alcanzar la cúspide de la pirámide de Marlow como corresponde a todo buen principio de año.

Mi pirámide de Marlow es ahora mismo tal que así:





Mientras nos tomábamos una taza de café, un artículo del facebook ha atraído nuestra atención sobre un blog que recibe 200.000 visitas mensuales. Me planteo por un segundo plagiar la idea y convertirme en una consejera sextimental. ... perplejidad... perplejidad... perplejidad... Por algún motivo que desconozco nadie ha recurrido nunca a mí para una consulta sextimental. Reflexionando, creo que soy la persona a la que menos se ha recurrido para consultarle una opinión sobre el temita jamás. De hecho en las pocas ocasiones en las que eso ha ocurrido o iba borracha o me he quedado muda de la impresión. No veo cómo el formato blog iba a cambiar en algo la cosa. Seguiremos pensando. Más tarde. Ahora no. Estamos cansados.

Cansados de buscar ideas para una entrada de blog convincente que haría que de pronto me visitaran 200.000 personas. Sería un flas, je je je. Y lo primero y único sobre lo que se me ha ocurrido escribir es sobre Laica. Laica es pequeñita, blanquita, tiene tres o cuatro años y es mi peso. Me la había dejado olvidada en Almería pero el otro día, al verla y darme cuenta de lo mucho que la había echado en falta, me la traje, en un arrebato, bolsa de mercadona y al maletero. No es que haga nada especial, no es uno de esos iiiiii-coach que te calculan las calorías y te tienen todo el día subiendo y bajando cardiovascularmente escaleras ni tampoco es una de esas básculas termomix ultramodernas que te moldean, liposuccionan, reducen, reafirman y te deja a lo Jennifer Lawrence. No. Es un peso normal y corriente, tirando a vulgar, pero a mí me hace el avío. Y no me estresa. Aunque a veces sí me ha sacado de quicio ligeramente, todo hay que decirlo pero qué culpa tenía ella.... perplejidad... perplejidad... perplejidad... En serio que cuando me he levantado, me he reído mucho pensando en el símil entre un perro y un peso. Claro que a lo mejor escribir sobre un peso, balanza o báscula explica que 200.000 personas no visiten mi blog mensualmente. En fin. Voy a seguir pensando... ¡Besitos!


jueves, 1 de enero de 2015

A happy new year's day

Baño con burbujas, el fuego en la chimenea, sofá con mantita, una infusión calentita, la trilogía "Cuatro bodas y un funeral", "Notting Hill" y "Love Actually"... mmm... Ideal. 
Pero irreal. La realidad:
 tenemos la parte B de anoche pero esta vez en el lado político de la familia: (Estamos haciendo lo posible por llegar tarde) comer, beber y evitar hablar porque lo que menos nos apetece, claro, es hablar. Porque admitámoslo, tenemos dos lados buenos, el lado bueno y divertido que sólo compartimos en la intimidad de la gente a la que queremos, y el lado amable y calladito que se limita a sonreír y procura comunicarse lo menos posible porque en el fondo todos nos caen mal. Genéticamente. Sin ningún otro motivo. Lo lamento. En el 2015, sigo siendo una persona horrible, a la que ahora además le ha dado por soltarse la lengua. 
Es por el sueño, un sueño espantoso. Porque una se empeña en trasnochar en fechas señaladas. Por el quédirán, así, escrito a lo loco y con doble tilde. Es lo que tiene levantarse a las 10 en lugar de a la una, como todas, o eso dice la alarma de los mensajes de los grupos de Whatsapp que ha vuelto a su actividad frenética de anoche, después del parón forzoso de las horas de ronquidos, para felicitar a diestro y siniestro el nuevo año. Porque, admitámoslo, hoy no es muy diferente a ayer, y seguimos siendo los mismos que el año pasado, pero en el fondo nos encanta que nos den un motivo por insignificante que sea para desearnos cosas bonitas. De hecho, deberíamos hacerlo todo el año y no sólo anoche. Y a todo eso, ¿qué tal os fue  anoche? Por aquí, muy bien, pongamos que cayera un meteorito y tuviéramos que elegir cómo pasar nuestras últimas horas, pues elegiría pasarla tal cual lo pasé anoche, comiendo, cantando y jugando rodeada de my beloved people. Sólo nos faltó seguir las campanadas por el Canal Sur. Por lo demás, no pido mucho más,


Besitos, ¡y que el año 2015 sea benévolo con todos nosotros!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Feliz año 2015... blablabla.

Ya quedan menos de cinco horas para averiguar si el año que viene somos más listos, más guapos, más afortunados, y sobre todo ¡menos gilipollas! ¡Ay! ¡Qué emoción! No quepo en mí de gozo. No, en serio. Me conformo con que el año que viene empiece mejor que acaba este. A quien le diga yo que en menos de veinticuatro horas y en vísperas de un nuevo año hemos sufrido la baja consecutiva de tres portátiles. Es largo de contar. No. No estoy de coña. Hay temas con los que nunca bromeo. Y verme sin un portátil es uno de ellos. Lo que no entiendo muy bien es esta vuelta de tuerca de mi karma, este fin de fiesta apoteósico, con lo bien que iba todo. Pero ahora que ha pasado todo, no me parece tan grave. En fin.

Jóvenes y jóvenas, que el año que viene le dé a cada uno lo que se merece-
Replay.
Jóvenes y jóvenas, ¡MUCHA SUERTE! ¡Nos vemos/hablamos/leemos el año que viene! 

(No quería acabar el año sin mi tradicional mensaje de fin de fiesta pero ahora mismo sólo me quedan veinte minutos para arreglarme y aaarggggh!!!!! Lo dicho, feliz año nuevo!!!)