jueves, 28 de mayo de 2015

Café

Y doble por favor. Cualquier cosa que me espabile de este estado catatónico. Un café doble, triple o cualquier otro tipo de drogas que haga que recupere la función cerebral. Sí vale blablabla las drogas son malas  y blablabla y no debería hacer apología de las drogas en un espacio como este y demás sandeces. Hay tantas cosas que no deberían hacerse en esta vida, ¿verdad? Necesito algo que logre que me concentre. ¿Habéis leído mi último poema? Le falta algo, lo sé, debería estar intentando arreglarlo, porque mis poemas son como puzzles y este tiene las piezas revueltas. Tengo que conseguir que cada pieza encaje con la siguiente. Pero no logro centrarme. Leo las palabras pero no encuentro su dirección. Sin embargo, pillo y lo publico. Porque tenía que publicar algo. No puedo perder este blog. Y de buena gana me quedaría aquí arreglándolo. Pero esta noche toca cena. Yuju. Mi última cena. El vino de anoche probablemente sobraba. Pero estaba tan rico. Tomémonoslo tomémosnoslo tomésmosnoslo tomemos Oslo con filosofía. Tomátelo. Tomáoslo. Qué me pasa con el nosotros. Que el nosotros no existe. Nos lo vamos a pasar fatal. No tenemos medias de repuesto preparadas, el vestido es repetido, no tenemos gafas de sol para tanta ojera. Soy experta perdedora en gafas de sol y en paraguas. Es un don. ¿Y si fuéramos en vaqueros? Total. Lo bueno es que las expectativas son tan escasas que la cosa sólo puede mejorar y que lo peor que puede pasar es que me duerma en el coche y que amanezca en el insti con un vestido repetido de la noche de antes, las medias rotas y el rímel corrido. Y con lo de la zorra esa, casi que no me importa. ¡¡Feliz velada a todos!!