domingo, 22 de febrero de 2015

And the Oscar goes to

¿Quieres hacerme feliz? ¿Muy muy feliz? ¿la mujer más feliz del mundo? Que yo no quiero ni joyas ni pieles ni cosas caras. Llévame a los Oscars, al teatro Kodak, quiero asistir al desfile de estrellas por la alfombra roja, quiero observar entre bastidores las luces y los brillos, del espectáculo más increíble del universo.

Todos los años la misma canción. Si le echara más morro a la existencia, me quedaría toda la noche viendo los Oscars y mañana iba a ir al insti Rita la cantaora. Todos los años la misma tentación. Ya no tengo cable, tendría que verlos online, y no es lo mismo que verlos en la tele, que todavía recuerdo los Oscars del 2001 cuando nos quedamos las tres toda la noche viendo la ceremonia. Y en el fondo daba igual el quién o el qué, lo que nos ha fascinado siempre es la magia del cine más allá del cine en una ficción con sabor a clásico, una comedia lujosa a modo de cuento de hadas donde los actores que desfilan son los protagonistas de una película llamada Hollywood.  Y me encanta!!!

Chhhtttt, que empieza...