lunes, 15 de septiembre de 2014

Filólogos III

Un muñeco que se pone a cantar en mitad de la noche, un despertador no desactivado que toca de madrugada, de pronto un sueño profundo repentino, mañana de domingo, me he levantado tarde.


Los ataques a la moderadora cesaron tan pronto como esta entregó el cetro. No creo que esto supusiera una sorpresa para nadie. Lo que no me ha dejado indiferente es el hecho de que los supuestos usuarios "spamistas" como los llaman ellos, aquellos cuyos comentarios no gustaban se han volatilizado. En mis tiempos de moderadora los llamábamos trolls. Ahora me acecha la duda de si han desaparecido casualmente o si los siete caballeros del apocalipsis+1 han empezado ya su labor de exterminio. Lo cierto es que de ser así y de bloquear sistemáticamente a cualquier usuario controvertido, su labor es encomiable por constante pues el resto de usuarios vivimos ahora inmersos en una tonta e indolente ignorancia. Nada sabemos de los insurgentes desde hace días. En el grupo reina una calma aburrida y aquellos que otrora ladraban visten ahora una suave piel de cordero. Pero por detrás se percibe un casi imperceptible tufillo a autocracia, nepotismo y soberbia. De hecho a un par de ellos se les ha escapado algún que otro "¿qué hacen votando los que no participan activamente como nosotros?" augurando las normas que harán imperar en cuanto cierren el grupo.

Y sí. Yo una vez fui moderadora.

Seguiremos informando.