sábado, 31 de mayo de 2014

Paquita

Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho, infra humano, expectro del infierno, maldita sabandija, cuánto daño me has hecho, alimaña, culebra ponzoñosa, deshecho de la vida, te odio y te desprecio. Rata de dos patas te estoy hablando a ti porque un bicho rastrero aún siendo el mas maldito comparado contigo se queda muy chiquito





No os ofendáis. Es Paquita la del Barrio y una canción tan chocante como imposible de twittear. Sí. Ya. Me la pasaron ayer. Si es que cada vez que la leo me parece más fuerte. ¿Qué le haría? No puedo imaginarlo. 

No es posible seguir con el cuerpo hecho polvo y la moral por los suelos dos días después. Ayer todavía. Pero hoy no lo entiendo. Y me gustaría entenderlo. Menos mal que está lloviendo. Pero se me está quedando el culo plano de estar sentada en la cocina. 

Tampoco hicimos tanto. Si a las 3 ya estábamos acostadas. O sea que incluso dormí más que muchas de aquellas noches de insomnio cuando me despertaba a las 4. Y sólo me tomé un gintonic muy cortito, eso sí, un inconfudible caldo de matarratas de las de cuatro patas. Pero lo de hoy sigue sin tener sentido.

Estoy cansada. Mi cuerpo parece cabreado conmigo y se niega a hacer nada. Y menos mal que está lloviendo, para disimular un poquito la inanición. Física y mental. Y con mis demonios al acecho esperando una oportunidad para comerme la cabeza, que no me apetece seguir escuchando sus monsergas, el mismo discurso de siempre, como discos rayados, que ya está, que no pasa nada, que he recuperado por fin el sueño. Y ahora es cuando me pongo a trasnochar. Soy la caña de España. 

Pero no tanto como Paquita. Esta mujer es un monstruo. Así que perdonad la insignificancia de este post, y su poca inspiración que me voy a seguir escuchando a la Paquita, que acabo de descubrir que es un filón, desde la Pobre Pistolita, Resultó Vegetariano hasta Dale de comer al gato.

Ouch. Eso tiene que doler.

(Ispirazione, vieni qui!!!)