lunes, 8 de julio de 2013

La ceguera como herencia

Mi abuela se quedó ciega de un ojo a la edad de 12 ó 13 años. Una enfermedad de las de aquellos tiempos que decidían aleatoriamente marcar una y no otra vida. Aunque por las historias que me contaba ella y que ahora me cuenta mi madre, la falta de visión en un ojo nunca le impidió hacer una vida más que normal. De joven era jovial, alegre. Le gustaba divertirse. Luego se puso de novia con mi abuelo, se casó con él y junto con mi madre recién nacida se marcharon a Argentina, a Comodoro Rivadavia. Y fue siempre bastante severa con mi madre. Esta es la parte de su vida que conozco por sus historias. 

Y luego está la otra parte que conozco por vivirla con ella. Y yo siempre conocí a mi abuela ciega. Al poco de nacer yo, cuando se vinieron para España, le dio glaucoma en el ojo sano, y por más que mi abuelo la llevara a la clínica Barraquer de Barcelona, recuerdo el relato de aquellos viajes, nunca recuperó la vista.


Hace un año le detectaron a mi madre degeneración macular. Otra vez los ojos. Otra vez la vista y la posibilidad de perderla. Pero ahora introduciremos otro factor. No sólo eso sino que padece en cada ojo un tipo distinto de DMAE. Y se han sorprendido de que siendo tan joven la padezca. No sé en cuántas vidas puede suceder algo así.


Hasta qué punto pueden quedar vinculados los destinos de una madre y de su hija obedeciendo a priori a una probabilidad tan inverosímil que ya suena irónico llamarlo probabilidad. Dentro de unos años, ¿tendré yo también que preocuparme por la posibilidad de quedarme ciega? ¿O mi hermana? ¿O mis hijas? Por qué y quién decide de pronto que tu legado es el de la ceguera. Aún no he logrado entenderlo.


MUCHO ÁNIMO!!!