domingo, 2 de junio de 2013

Un tipo vulgar.

Están los geeks, mis ídolos, están los hipsters "c'est du toc", están los frikis, que son como los geeks pero sin muchos más conocimientos informáticos que los míos, y para acabar deprisa y corriendo y sin necesidad de tanto matizar, al final de todas las escalas están los pringaos, que son como frikis pero sin redes sociales ni canal youtube.

(Un petit clin d'oeil al geek de Juan Fran, para darle las gracias por sus consejos y por sus linkings. Thank you so much my friend).


Prosigamos. 

Ahí está el pringao, en lo más bajo de la jerarquía social, rechazado por todas las comunidades farafasions del momento. Vaya por delante mi absoluto desprecio antisocial por esa incomprensible tendencia humana a querer pertenecer a toda costa a una comunidad, sea cual sea esta.  Así que por lo general, en su absoluta soledad, el pringao es un tipo que me cae bien.

Pongamos un pringao, un tipo vulgar que lleva una vida mediocre. Mediocre porque todas sus expectativas se han quedado en nada, porque la vida no para de darle patadas no sólo a él sino y más grave aún a su gente. Mediocre porque es el hazmerreir de muchos, el pagafantas de otros, pero no parece importarle, se conforma con esa vida que le ha tocado en suerte. Sí, parece feliz. Bref, dentro de los pringaos, es uno de los importantes.

Y de pronto, una gotita en forma de cáncer terminal surge no se sabe bien de dónde ni por qué y el vaso explota. Y el pringao se vuelve malote de la forma más brutal posible, se zambulle de lleno en el infierno, sin poder sin embargo desembarazarse de su naturaleza pringada.¿Qué obtenemos entonces?


El viernes no había nada en la tele. El viernes no estaba el horno para bollos ni para redes sociales. Recordé la manera tan apasionada que había tenido Paco de hablar de Breaking Bad. No tenía en absoluto otra cosa que hacer. Eran ya las 11 y media de la noche. Podría haberme ido a dormirla pero no sé. Me puse el capítulo piloto. Como no estoy acostumbrada a esto, sólo lo encontré en versión subtitulada. Reconocí con asombro al actor principal. Me encantó volver a verlo. Y no sé muy bien cómo, ya he visto la primera temporada, el primer capítulo de la segunda, y no veo el momento de poder seguir viéndola.

A piece of art.