miércoles, 24 de abril de 2013

Jugando.

No. Nunca he sido una buena jugadora.

Jamás de los jamases.

Preguntad por las partidas de parchís en el Roque. Si no recuerdo mal, incluso una vez tiré todas las fichas al aire y me fui maldiciendo todo lo maldecible a mi casa. Son legendarias.

Tengo muy mal perder. Malísimo. El peor. Gruño, maldigo, se me llevan los demonios. Infernal. 

Lo de que sólo es un juego carece de sentido para mí. No lo entiendo. O se juega o no se juega. Pero jugar pa'na por no decir pa'pollas es tontería.

Sin embargo esta tarde me he dejado perder. Y no me ha gustado nada hacerlo. Ni sé por qué lo he hecho. Pero es un hecho. Mal hecho. 

Soy una jugadora compulsiva obsesiva. 

Soy obsesiva. 

Y volvemos a lo de siempre.

Ay.

Buenas noches.