miércoles, 23 de enero de 2013

Piensa en verde... ¿heineken?

Hablando de retrasos, esta entrada, por poner un ejemplo, fue ideada a la vuelta de Navidad cuando albergaba tantas dudas con respecto a volver alguna vez a enfundarme mi camiseta de los miércoles. El que la encontrara la víspera tirada en el suelo y hecha un ovillo no fue más que la excusa oficial para no ponérmela pero en el fondo sé perfectamente que no me la puse porque no quise. 

Está la gente que se marca un objetivo, una meta, y que persiste, pelea y lucha hasta alcanzarla. O muere en el intento. También también. Los hay que hacen huelga por un complejo proceso de mímesis que no he logrado descifrar aun. Luego estoy yo, inconstante, indecisa e influenciable, incapaz de asegurar nunca al 100% si lo que estoy haciendo es lo correcto o no. Y de todas formas, lo que me parece correctísimo un día al día siguiente me puede perfectamente parecer lo contrario.

Y también están los otros. Algunos de ellos echan en cara que estuvimos callados durante muchos años. Y no les quito la razón. La primera vez que un profesor fue desacreditado, amenazado o coartado en un aula o fuera de ella, la primera vez que a uno de esos legisladores que siguen sin tener idea de nada se le ocurrió poner en tela de juicio a los docentes, mercadear con nosotros, fiscalizar y ningunear nuestra labor con leyes absurdas y aparentemente incoherentes, deberíamos habernos echado a la calle todos, haber peleado con uñas y dientes en defensa de nuestra dignidad y profesionalidad.

Otros dicen que no conseguiremos nada. Y no les quito la razón. Es más, ese es el punto fundamental "qui me tracasse" la cabeza. Lo que sucede es que existe una ley clave dentro de la física dinámica según la cual la inercia y el onanismo alcanzan cotas negativas de resultados con respecto al movimiento por ínfimo que sea.

Otros se ríen. Bueno, tomando en cuenta que el chiste trata de cómo encabronar a quienes tienen la clave de la educación y formación de toda una nación...


Otros nos acusan de quejarnos de vicio, que somos unos privilegiados. Yo jamás he especulado, ni he robado, ni he engañado, ni he estafado y en ningún caso provocado esta hecatombe. Así que señores, dejen de tocar los huevos, respétennos en el desarrollo de nuestra función docente de una puñetera vez y focalicen sus ira, resentimiento y envidia hacia la dirección correcta que este país apesta a corrupción y prebendas.

Se me olvidaba. Está la masa gris y quieta.

Y luego están los  que también se ponen la camiseta.
 

En fin... Fin de esta perorata y no he aclarado aun mis ideas, pero de todos modos, si no encontrara motivo alguno para ponerme la camiseta verde, tampoco es que encuentre ninguno para no ponérmela, y así con mi camiseta verde de los miércoles puesta, yo sigo reivindicando mi derecho a la protesta. ¡Sonrisa!

Y ahora ETCP y claustro y llego tarde...