domingo, 19 de octubre de 2014

De corporativismos matutinos

Una mujer siempre tiene algo de que hablar. Y si no, lo busca. Lo malo es cuando calla.

Sunday morning, aburrimiento absoluto para variar, definitivamente voy a tener que dejar de amenazar con hacerlo y acoplar de una vez por todas mi horario al de mis contactos del facebook por eso de tener algún muro que goler los domingos por la mañana, aunque de aquí a un par de horas se volverá a liar imagino. Me meto entonces en el grupito de filólogos, a ver cuántas fotos de faltas de ortografía hemos subido, a-pa-sio-nan-te,  y ya está el primor de siempre quejándose para variar de que han vuelto a publicar el mismo artículo again, sal, vive, échate un amor que te lo haga ver todo de color rosita, como hoy, hoy es el día contra el cáncer de mama. Alguien ha colgado unos chistes muy buenos. Otra ha enlazado un artículo sobre el miedo en las aulas y empieza así : 

"Un alumno escribió un relato sobre mi propio asesinato. Era muy real. Sabía dónde vivía, mis rutinas, las de mis hijos. Fue para un concurso literario del centro, tenían que elaborar una redacción. Todos los textos iban con pseudónimo. Me quejé sin éxito al director y me llamaron histérica. Nunca supe quién era. Incluso quisieron concederle el premio. Mi coche de vez en cuando aparecía rayado".

Me recuerda mis relatos, lo pincho, lo leo. No hay nada del asesinato. Habría sido interesante. La opinión de los expertos. Se perdió el "usted" en las aulas, se perdió el respeto. Sin respeto en las aulas, estamos abocados al fracaso escolar. Mirad Finlandia, allí, y cito textualmente, 

 "Aquí es una profesión que goza de mucho prestigio social, tanto en Primaria como en Secundaria. Tal vez porque todos deben tener un máster", asegura Taina Hämäläinen, de la Universidad de Helsinki

Vaya, yo no tengo máster. ¿Debo deducir que la labor que realizo en mis clases es del todo inútil? He sido siempre tan simple, tan literal a la hora de interpretar mensajes. Para subir un poco el nivel de posibles ardores matutinos tras leer a los expertos, me dispongo a saborear los suculentos comentarios de los otros "expertos opinadores". 

Se quejan de que tienen que trabajar dos horas más a la semana y no se quejan de que han perdido la autoridad sobre sus alumnos... 

Claro que no. Este opinador tiene pinta de ser uno de esos trabajadores ejemplares, de los que se arrastran y suplican al jefe que les obliguen a trabajar más, sí, más, y que les den muy fuerte con un látigo, que los fustiguen, y de gratis, porque en el fondo les gusta. Pero yo la falta de educación no me la tomo como algo personal. De hecho el otro día felicité a un grupo entero y les pedí encarecidamente que trasmitieran a sus papás mi más sincera enhorabuena por ser tan maleducados. Oye, que un crío sea tan tan tan maleducado también tiene su mérito, no creáis. Sigo leyendo y aparecen dos términos que provocan que mis ojos hagan chiribitas. 

FLIPPEDCLASSROOM                  KAHOOT


Y me transporto a dentro de unos treinta años, cuando siga trabajando por pena, sin más remedio porque no habrá nadie que pague mis pensiones y tenga a mi clase de cincuenta alumni excelsi rivalizando en tests de conocimientos entre ellos y discutiendo como expertos el siguiente punto del temario mientras la abuela o sea yo se ha dormitado en su silla haciendo crochet e interrumpe de vez en cuando con sus ronquidos el coloquio que se ha iniciado para debatir las dudas, y me ha dado algo así como un escalofrío.



Good morning!! Enjoy your Sunday!!