sábado, 30 de noviembre de 2013

El espíritu de la Navidad

Puede darte en la situación más insospechada, de una manera tan simple que resultará boba, o puede que pase un año y tú esperándolo y finalmente nada. El caso es que es casi imposible predecir el momento en el que el espíritu de la Navidad te va a dar su bofetada.

Estaba yo esta mañana esperando mi turno para sacar dinero en el cajero cuando accidentalmente me he cruzado con la mirada redonda, negra y plástica del enorme muñeco de nieve hinchable que estaba atado a la reja de la ventana de la heladería que en esta época del año vende sus turrones. Diversificarse o morir dicen. Me ha sonreído y de un flechazo su espíritu me ha poseído.

Mirada atontada de atontolinada felicidad con sonrisa tonta incluida en el paquete y una extrema amabilidad hacia todas las cosas.

Total, que ya está aquí, ya llegó por fin la Navidad.