martes, 26 de noviembre de 2013

Conversaciones de por la mañana (II)

- Hoy toca el adviento.
- ¿Y eso qué es?
- Las cuatro semanas que estuvo embarazada la Virgen. Es cuando hay que poner a la virgen embarazada en el Belén.
- Yo eso nunca lo he visto.
- Yo tampoco. De hecho no conozco a nadie que haya celebrado el adviento.
- Ni yo tampoco.
- Que me ha tocado el grupo de las catequistas más listas.
- ¿Y se puede comer pescado?
- ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? Dice mi padre que después del adviento viene la cuaresma.
- ¿Y tu padre estuvo en los curas?
- Bueno, sí. Y hay que poner cuatro velas de cuatro colores diferentes. Pero todavía no me sé ni para qué son ni qué colores son. Tengo que buscarlo. Esta tarde cuando vuelva de la reunión con la monja, qué coñazo de monja, creo que si las escogieran con dotes para las relaciones públicas, como unas azafatas de la Iglesia, habría más gente en misa, qué pesadilla de mujer, y eso que hemos conseguido quitárnosla tres semanas al mes, porque mis catequistas hablaron con el cura, pero claro una vez al mes hay que aguantarla y la reunión promete ser laaarga, muy muy larga, porque claro como no sabemos leer, pues nos lo tiene que leer todo, como si nosotras no supiéramos leer, en fin, cuando vuelva de la reunión, pondré a la pequeña a escribir sus apellidos. La Gabriela sabía escribirlos con tres años y medio y esta va para cinco y no sabe. Están dando la letra cereza, que es como una G pero al revés. ¿Y si la niña fuera disléxica? Escribe las letras al revés.
- Y yo que pensaba que la virgen había estado embarazada nueve meses.
- Es por lo de la paloma. Yo la próxima religión que tenga será de las que no te obligue a hacer nada.
- Métete a musulmana que ya verás.
- No, me refería a una religión como más agnóstica... Voy a despertarlas.