viernes, 24 de mayo de 2013

La luna es mentirosa

Es una de esas cosas que te cuenta tu madre junto a un millón de cosas más, y esta sin embargo se te queda. 

De pequeña me daba miedo la luna, hecho que me ha sido reseñado con todo lujo de detalles desde muy joven. Al parecer, me daba miedo porque cuando íbamos en coche, tenía la sensación de que nos perseguía. Mirara por la luna trasera o por la ventanilla de mi lado del coche, ahí estabas, Luna, persiguiéndonos.

Entiendo que la luna pueda considerarse en algunas culturas un concepto muy romántico. Entiendo los motivos. Pocos como la luna para participar en encuentros y actos proscritos. Es así, lo entiendo.

Pero Luna, crédula como he sido siempre, invoqué tu benevolencia, me bañé en tu luz, rogué que tu influjo me fuera propicio y jamás hiciste nada por mí. Tú, de cuya fuerza las mentes más débiles conocen bien la influencia, tú que induces a la demencia y a las acciones más aborrecibles.

No, no me gustas, Luna. Te contemplo todas las noches cuando salgo a fumar un último cigarro, y admito que te busco cuando no te encuentro enfrente de mí mirándome, nunca negaré que tu belleza me hipnotiza. Pero no me gustas.
 

Lo que me contó mi madre una vez es que la luna es una embustera. Cuando la mires y pienses que está creciendo, en realidad será al contrario y a la inversa.

Anoche era luna llena así que mañana empezará a entrar en su fase menguante; y si me hubiesen dejado, os lo habría contado anoche.

Buen finde!!!