jueves, 12 de julio de 2012

Yo soy funcionario® (III)

Estoy pensando en patentar la frase Yo soy funcionario® y estamparla en camisetas y pegatinas, y luego distribuirlas entre la gente a la que nos están tocando los webs nuestros coleguillas políticos. Y luego ver con qué cara se dirigen a nosotros estos adalides. Porque a pesar de todo, o para disimular, los siguen tocando.

Cuando leo a la segundona de Wert hablando de los profes, una ¿zoóloga? ¿zoófila? que se ha tirado la vida en laboratorios y no ha pisado una aula de secundaria en su vida (¿me meto yo con esta payasa en la probeta que debe o no utilizar?), que como buena científica se inventa datos de otros países imaginarios que no tienen nombre y que nada tienen que ver con el caso español, y diciendo que uno de los motivos que explican el fracaso escolar es que los profes estamos desmotivados, yo le contestaría a esta señora que si la mierda sigue saqueándome el salario cada x meses, voy a acabar pagando por ejercer mi labor y eso no me motiva, que tengo letras que pagar y dos hijas que criar, y no quisiera acabar durmiendo en mi coche, idea que tampoco me motiva,  y desgraciadamente yo no soy política así que no conozco otra manera de ganar dinero que no sea ejerciendo honestamente mi labor. Así que  en lugar de echarme el muerto de cómo va la educación con unas leyes y unas competencias que apestan, si de verdad pretende motivarme en mi labor docente, nada me motivaría más ahora mismo que ver cómo un político se ahorca cada día. Mirada pensativa. Sí, eso estaría guay. Y la cantidad de dinero que nos ahorraríamos. Bueno, o que se haga el harakiri, no me importa.

Un país sin políticos no se hunde, ahí están los belgas para contárnoslo. Los políticos y banqueros también pueden ir a la cárcel. Ahí están los islandeses. Tomemos ejemplo de los europeos, que es lo que hacen nuestros políticos. Ahora bien, que un millón de funcionarios® se pusieran de acuerdo, un país sin médicos, sin fuerzas de seguridad, sin maestros ni profes... ¿qué?

Crisis en chino significa "oportunidad". Tal vez esta sea la ocasión anhelada para cambiar el orden de las cosas.

PD: Y ya no hablo más de política, porque sólo me entran ganas de matar políticos... matar políticos...