miércoles, 20 de junio de 2012

Yo nunca me copio

¡Ojo! ¡Que esto no es el diario de la señorita Pepis ni nada parecido! Pero el hecho es que yo nunca me he copiado excepto una vez, a la edad de 8 años, en un examen de historia, una fecha medieval, creo que era sobre la guerra de Cien Años, que había olvidado. Y resulta que la "camarade" de quien me había copiado también la tenía mal. Puede que si me hubiese salido bien aquella jugada, lo habría intentado de nuevo y habría intentado métodos nuevos de "tricher" (=hacer trampas) como las famosas y fabulosas chuletas (ahora hay alumnos tan perros que en lugar de hacerse las tradicionales chuletas le echan fotos a los libros con sus smartphones; ¿se puede ser más cutre?) y entonces puede que ahora mismo en lugar de esta entrada, estuviera escribiendo un manual de cómo copiarse en los exámenes. Como en esa película "El Efecto Mariposa" en la cual el más mínimo cambio en los acontecimientos origina distintos destinos totalmente dispares. Así que puede que si aquel día mi "camarade" hubiese puesto la fecha correcta, mi destino hubiese sido otro.  Pero la realidad es que la primera y única vez que intenté hacer trampa por mi cuenta en un examen me salió fatal.


Así que aquella vez que en cinquième (1ºESO) la señora Chevallier me puso "une retenue" (arresto del sábado por la mañana) no de dos sino de CUATRO HORAS y les escribió a mis padres que me había copiado de una "camarade" en una redacción que teníamos que entregar, se equivocaba. Porque yo no me copio. Ya sé que mi redacción no estaba a mi nivel, y sé que no tendría que habérsela dejado a mi "camarade", creo que se trataba de Cécile, pero eso fue lo único que hice mal porque yo nunca me copio.


Y aquella vez que en 3º de filología inglesa, me convocaron a una reunión para tratar el asunto de mi examen fraudulento que había copiado palabra por palabra de mi compañera Sandra, de Málaga, un dictacomp, que por otra parte me había salido genial, me quedé un poco extrañada, porque como ya he dicho antes, yo nunca me copio. No sé si les convencí de mi inocencia, no lo recuerdo bien. No tuvo que ser agradable y en esos casos mi mente que es muy lista lo borra todo. Menos mal que sin yo saberlo, los compañeros intercedieron por mí y fueron a contar cómo esta chica se había copiado palabra por palabra de mi examen. Si no, con lo plutócratas que son en las Uni, a mí no  me salva ni el tete (tampoco sé quién es el tete).


Y aquella vez que por poco me pillan en un examen de Traductores intentando que mi hermana se copiara de mí, no era mi intención hacer trampa. Pero si tienes a tu hermana al lado haciendo el mismo examen que tú, ¿no intentas echarle una mano, aunque sea a la fuerza? Está en la Constitución de los Estados Unidos, la famosa quinta enmienda. Pero no lo hice por mí, porque yo nunca me copio. (Y luego me he acordado que la que un poco más y me delata al profe fue mi hermana, por pesada, aunque este recuerdo, debo contrastarlo).


Y en mis últimas oposiciones, lo único que pregunté fue ¿qué cojones son los textos dialógicos? Y si el destino no hubiese querido que aprobara, pues no habría aprobado. Además, los textos dialógicos son diálogos, eso todo el mundo lo sabe. Era una pregunta más bien retórica. Porque yo nunca me copio.


Ahora bien, ¡me meto en cada fregado por no copiarme! 

Ámonos pa'Macael!!

PD: cuando prescriba mi último crimen, ¡lo contaré! XP