miércoles, 6 de junio de 2012

La vuelta al redil

"Prostitution". Es la única palabra en francés que  mis alumnos ingleses se dignaron a decirme durante mi segundo y último curso en Cantoria. Y lo decían con una pronunciación excelente. Tomando en cuenta lo negados que eran para los idiomas, pillarle el truco al acento francés no era fácil. Claro que si enseñáramos la cara B de los idiomas, seguro que nos saldría más de uno políglota y más de dos.

Mi mente es genial asociando ideas. Ese es mi talento. Conozco a poca gente que haciendo pim pam pum llegue donde la mía.

Una muchacha morena en la acera del Campus, en shorts, con un moño a lo Amy Winehouse, la camiseta remangada hasta el sujetador y mirando fijamente al coche.

La carretera paralela que hicieron en Los Llanos de Arboleas. Dos veranos atrás. Chicas jóvenes, tres o cuatro, ejerciendo la prostitución en aquella calle y a mediodía.  No era un "¡Oh Dios mío! ¡Depravación!" sino más bien un "¡Anda ya! ¿Qué hacen aquí?". Porque ver a prostitutas ejerciendo la prostitución en aquella calle del pueblo a esas horas era tan surrealista como verlas en el salón de casa. Y no es que en mi pueblo no haya gente que frecuente o practique según qué cosas. Pero que acudan a ciertos servicios a la vista de todos es igual de extravagante que el tito se ponga a hacerse una guachipeich en mitad de la Cena de Navidad.

El negocio no duró demasiado. O al menos la manera de publicitarlo.

"Prostitution". Volvemos a mis niños ingleses de aquel año. Yo les daba ATAL y tal, sin ser ATAL. Tenía que cumplir un horario. Creo que había un Matt. Y un Dean. Había más pero no recuerdo sus nombres. Tendría que buscar mi cuaderno de notas de aquel año. Eran carne de cañón, si no al llegar, se convertían a lo largo del año. Tenían problemas en todas las clases. Pero conmigo no. Salvo por el chiste de la "prostitution". Sin embargo tenía una baza importante, un as en la manga. Sabía su idioma. Así que entendía lo que se contaban los unos a los otros y era más complicado meterse con la teacher.

Aprendí mucho inglés aquel año. Espero que ellos también aprendieran algo de español. Aunque no estoy muy convencida.

Cantoria. Fue mi destino en expectativas, y ahora le han dado la definitiva allí a mi hermana. Después de dos años de exilio en Jaén, por fin vuelve a casa y eso siempre es una muy buena noticia. Probablemente de las mejores de este año. Welcome back sister!!!