sábado, 28 de abril de 2012

... y batifoler!

Que ambigu (pronunciado a la francesa) haya dado origen al ambigú hostelero vasco (*)

(*) hay algo extraño y siniestro alrededor de este término, pues la propia RAE da pistas falsas sobre su origen; ambigu en francés jamás fue sinónimo de buffet. Yo creo más bien que se origina, como otros galicismos, en la época de Pepe Botella. Búsquese el origen del vocablo malagueño merdellón. 


es tan incomprensible como el hecho de que ningún hispanohablante se haya fijado nunca en la sonoridad de la palabra batifoler.


Sin saber siquiera lo que significa batifoler, el lector adivina que se trata de un verbo bonito y jovial. Un verbo como batifoler jamás podría significar matar, maltratar, apalear o torturar.


No estoy del todo de acuerdo con la traducción de sus diferentes acepciones. "Juguetear" y "retozar" conlleva cada cual implícitas una serie de restricciones cuyos límites y reglas desconoce el jovial batifoler. Cómo si no se pudiera retozar jugueteando, juguetear retozando, o simplemente divertirse sin retozar ni juguetear.


Batifoler suena a folie, a butterflies, a reír, a soñar y a volar. Y de hecho, creo que la gente sería mucho más feliz si batifolara más.


A las antípodas del batifolage está el mierdeo; y curiosamente dos palabras tan antagónicas podrían aplicarse a idéntico contexto desde dos perspectivas distintas.


Como ejemplo práctico, esta misma tarde, cuando mi puñetero cerebro se ha puesto a mierdear (*) salvajemente con el consiguiente cabreo por mi parte.

(*) adaptación muy personal de ese verbo argentino y que para mí significa "dedicarse a no hacer nada en particular, malgastar el tiempo tontamente en lugar de dedicarlo a actividades placenteras y/o productivas". 

Sin embargo, puede que sin decirme nada, mi cerebro haya pasado de mí, de mis exigencias y de mis neuras y se haya ido a batifolar con el cuento a otra parte.