viernes, 26 de junio de 2015

La malota

Por eso, hasta 12 horas después de haber ingerido alcohol, el test de alcoholemia puede llegar a detectar rastros de alcohol en la sangre

Mierda. Si me tomé la última copa a las 5, eso significa que probablemente sigo borracha. Oé. Y eso explica este estado de ánimo excesivo.  Así que nótome tan contenta pese a que el despertador no me haya dejado dormir más de tres horas. Su señoría, prometo no volver a liarla así de parda. Si es que tampoco tiene una tantas ocasiones. No, su excelencia, no pretendo basilarle. Pero es que me voy pa'siempre. ¿Cuántas veces se va uno pa'siempre? Si yo le contara la pena que llevo dentro. Sí, ya lo sé, lo disimulo de cojones. Una que fue siempre un poco artista sabe usted. Es por la empresa. Eso y que aparentemente sigo borracha. Qué vergüenza y qué bochorno. Si sólo fueron dos copas. Y un granitín. Y yo que sabía que el granitín lleva ginebra. Bueno, sí, lo cierto es que lo sabía. Copas a cascoporro. Pero sea usted indulgente. Que canté el eres tú de mocedades hasta desgañitarme la garganta. Oé. Aunque lo mejor estaba por llegar. De esas cosas que una dice que le habría gustado hacer pero que no la dejarían nunca. Al menos en esta existencia concretamente. No. Eso no. Eso ya lo he hecho. Y eso también. Un montón de veces. Eso lo hago de lujo. Y no le basilo a usté. Empiezan a sonar los primeros acordes del bar Coyote. "¡Las mujeres tienen que subirse a la barra a bailar!" Y allá que voy corriendo, la primera o la segunda, a la carrera, cojo taburrete y súbome con las plataformas a la barra, es mi momento, por fin voy a cumplir el sueño de años ha de subirme a la barra de un bar, pese al vértigo, a Zas, al futbolín, a los hombres del dominó, a la noria, a la victoria, a la gloria, a las risas, a las plataformas, al alcohol, a la tristeza, a los adioses, al tiempo que se acaba, a pesar de todo, allí estaba yo, subida a la barra de un bar, con mis plataformas imposibles, sosteniendo el techo y el cielo a dos manos y dándolo todo. Lo resto ya es leyenda.

Y por todo lo expuesto anteriormente, sirva como atenuante, ruego a su señoría clemencia,

Muy agradecida siempre.


¡¡Feliz fin de semana!! ¡¡Besis!!

(Cualquier parecido con la realidad es absolutamente fictional y casual)