lunes, 16 de marzo de 2015

Relatos salvajes

- ¿Qué estás viendo?
- Una peli. Es argentina.
- ¿Argentina? ¿Estás viendo una peli argentina?
- ¡Jaja! Ya sé lo que piensas, pero te digo que esta está buenísima.
- Ya. Argentina. El cine argentino es famoso en el mundo entero por sus grandes clásicos.
- Jaja. Ya estamos. Si los argentinos han dado muchas cosas buenas-
- Dime alguna.
- El tango, los asados, la pampa, mi madre. Mi madre es argentina.
- Ya está. Ya me has convencido. Y no te discutiré que Argentina es un gran país, con unos paisajes espectaculares, riquísimo en recursos naturales, y por eso, para compensarlo, Dios creó a los argentinos.
- Jaja, ¡cómo te pasas! La envidia te corroe porque todos sabemos que todo lo que sea argentino siempre es mejor. Las mujeres argentinas, la bollería argentina. 
- Acuérdate de lo que decía el pobre Miguel. "Che, si las mujeres españolas dejan que les crezcan pelos en los pezones!" 
- Jaja. Siempre me he preguntado cómo llegó a aquella conclusión. ¡Y ahora calla y déjame ver la peli!

... 

Dos horas de silencio después.

Buenísima. Grande. Cada historia más sorprendente que la anterior hasta llegar al clímax final. Una pequeña enorme obra de arte sobre la venganza. La venganza como a todos nos habría gustado al menos en una ocasión rozarla. Ineludible.