viernes, 20 de febrero de 2015

Derechos Universales

Todos deberíamos tener el derecho a aguantar un número finito de gilipollas a la semana y que alcanzado ese número, te dieran la garantía de que no te vas a encontrar a ninguno más al menos hasta la semana siguiente. Y los fines de semana a descansar. 


Que yo no digo que no tengamos todos el derecho a ser gilipollas, lo que digo es que me he resentido mucho de haber tenido que aguantar las gilipolleces de tanto gilipollas durante toda la semana. 


Sí. Creo que eso es lo que me pasa. Padezco una intoxicación aguda de gilipollas porque esta semana ha sido de órdago, una semana para ser recordada, una semana marcada por una pandemia de gilipollas de una cepa digamos que particularmente maligna,  una semana que entrará en los anales de las semanas con mayor concentración de gilipollas y no sé si un finde va a dar abasto para desintoxicarse ni si alguien me puede garantizar que la semana que viene la cosa mejore para que así me anime.

Ufff. Viernes. ¡Feliz fin de semana!