domingo, 4 de enero de 2015

Epicúreo

Al descubrir que me querías. Ese fue el primer instante. Sorprendido pero agradecido, por quererme. Generosamente y con indulgencia. Te quise. Puede que antes. Al toparme con tu mirada insistente, sonrojarme y sonreír. Te quise, intensamente, con la alegría de quien se sabe querido, como una de esas canciones que te levantan del pecho y te dibujan una sonrisa en la cara. Una cada mañana. Te quise como nadie te querrá jamás después. 
Te quise mientras me querías. Te quería mientras me quisiste. Te quise desde el principio hasta el final. Hasta que un día te diste cuenta de que ya no me querías.

El día en el que ya no me quisiste, yo ya tampoco te quise. No es un reproche. Es una simple certeza. Aquel día en el que ya no me quisiste, yo también dejé de quererte.