martes, 27 de enero de 2015

Día horribilis

Como hoy por ejemplo. Sí. Podríamos decir que hoy ha sido un ejemplo claro de lo que denominaríamos día horribilis. Un día de los de estar pichí-pichá. Es lo que tiene acostarse dos noches consecutivas más tarde de lo normal, perdida en búsquedas y más búsquedas  de datos infructuosas y tan frustrantes. Pero ineludibles. Creo que no ha sido el mejor momento. Pero es que es el momento el que me ha elegido a mí y no al revés.

En cuanto al estado capilar, ya no se trata sólo del flequillo. Ahora es la pelambrera entera la que ha entrado en estado de rebeldía. ¿Sabéis lo duro que es ir conduciendo mientras ves cómo emergen las canas de la raya en el espejo retrovisor??? ¿Un pelo recién teñido??? Y cuanto más potingues me echo, más reseco todo. Ho-rri-ble. Así que he tomado la decisión drástica de ir al cole con el pelo al natural... Sin planchar. Lo sé. Hay que ser muy valiente para hacer algo así. Pero quiero recordar que hubo un tiempo en el que era una persona valiente que salía tal cual de casa.

Y voces. Todo el día voces. Un día entero pegando voces. Voces everywhere. Un concierto ininterrumpido de voces. Una cacofonía espeluznante de gritos. Me he percatado que la gente suele contestar a las voces que les das con más voces y que al final nada. Y que ya no soporto las voces.