domingo, 21 de diciembre de 2014

Misas de gozo

No tengo muy claro cómo se dice pandereta en francés. Bueno, la purita verdad no es que no lo tenga claro sino que lo he ignorado toda la vida. En Francia, no se tocan ni la pandereté, ni la zambombé, ni la bouteille d'anis, ni ningún otro instrumento sofisticado por el estilo, en Nativité.

Como tampoco me obligaron nunca a madrugar un domingo a las 7 de la mañana para ir a misa de Go-Zo. 

Mi primera misa de gozo. Es siempre gozoso descubrir que pasen los años que pasen me quedan cosas gozosas por descubrir.

Una misa de gozo es como una misa pero en alegre, con mucha concurrencia a pesar de las horas tempranas, un gran alboroto arriba en el gallinero, en el coro donde se van subiendo las panderetas, las guitarras flamencas, las zambombas y las botellas de anís que con sus cantos y villancicos van interrumpiendo a placer a curas y feligreses. Todo muy folclórico-festivo. Muy gozoso todo.

Además, abajo, en los primeros bancos, han venido los pudientes, los apellidos, los que no vienen nunca a menos que-, los que representan su vida de función en las celebraciones folclórico-festivas como lo son las misas de gozo, y lo cierto es que son en sí otro espectáculo singular.  

Y como era tan temprano, hoy he comulgado. Porque es imposible que haya más puro, inocente y libre de pecados que una mente atontada y adormecida que acaba de levantarse.

¡¡Buenos días!!