jueves, 20 de noviembre de 2014

Ingenuidad

"... Supongo que cuando su felicidad deje de molestarme lo habré superado. Pero es que no aguanto verlo sonreír. Hay días en que incluso verlo respirar me molesta. Me repugna. ¿Cómo puede alguien que ha hecho tanto daño seguir viviendo? ¿No va eso en contra de todo lo que nos enseñan acerca del bien y del mal? Hoy admito que cuando lo he visto tan feliz y contento he deseado su muerte. Porque tengo el firme convencimiento de que hay cosas que sólo pueden expiarse a través de la muerte. Sé que me han educado para no decir cosas así y que si las dijera la gente pensaría que estoy enferma o que estoy loca así que me aguanto y no las digo. Pero maldito sea por el daño que hizo. Maldito sea mil veces por el daño que me hizo a mí. ..."