sábado, 11 de octubre de 2014

La decisión

Fue en abril cuando lo leí. Entre todas las noticias del google news que leo a diario aquel titular me llamó en seguida la atención. "El acoso escolar pasa factura a largo plazo sobre la salud de las víctimas". Estas no sólo pueden sufrir ansiedad y depresiones sino que también están predispuestas a otras enfermedades. Por el contrario, los acosadores experimentan beneficios en su salud porque suben de status social a través de la intimidación.

Ese fue el momento exacto en el que tomé la decisión.

Me lo cruzaba con regularidad desde que volví hará cinco años. Él nunca se fue de aquí, lo cual tiene lógica, él estaba aquí en su salsa.  Se casó y tuvo hijos. Y siempre me he preguntado si esos engendros llegarían a ser tan hijos de puta como el padre. Mi psicóloga me tiene prohibido que hable en estos términos, no quiere que le guarde rencor por dentro a nadie, así que cuando hablo con ella pongo voz de corderito e intento convencerla de que su terapia funciona. Lo cierto es que me gusta, puede que algún día me vea como algo más que un loco.

Tuve que esperar a que volviera el invierno y la nocturnidad  de sus tardes para llevar a cabo mi plan. Esperé al amparo de las sombras en aquel descampado donde los papis aparcan sus coches cuando llevan a sus querubines al fútbol. Fue fácil golpearlo en la cabeza y meterlo en el coche. También fue fácil llevarlo al cortijo y atarlo a la mesa de los marranos. Todavía quedaban huellas de la última matanza. Lo difícil fue despedazarlo. Pensé que iba a experimentar más placer. Pero lo cierto es que la sangre de ese cerdo me produjo muchas náuseas.Y luego tener que meterlo todo en bolsas de basura. Os sorprendería la cantidad de bolsas que hay que usar para meter un cuerpo entero. Tuve que dar dos viajes hasta el acantilado para tirar toda la carne al mar sin llenar la furgoneta de sangre. Quemé la ropa de ese desgraciado en la chimenea. Fue una noche larga y complicada. Estuve durmiendo dos días.

Ya estamos en verano otra vez y aún no han hallado ni una sola pista del paradero de ese cabrón. Mi médico ha notado una gran mejoría en mí. Puede que mañana me quiten por fin la medicación.