miércoles, 8 de octubre de 2014

La cazadora

 Mi querida hija,


Cuando leas esta carta será que habré muerto. A partir de ese momento tu suerte quedará para siempre sellada al convertirte en la trigésima novena cazadora. 


Hija mía, a la cual amo y amaré más y más allá de mi propia existencia, eres la digna sucesora de una larga estirpe. Nunca cupo para nosotras otra posibilidad que la que marca nuestra naturaleza y el destino del mundo depende de nosotras pues a nosotras fue confiada la tarea de proteger a los ángeles y de limpiar el mundo de sus demonios. 


Cuando los mires a los ojos reconocerás a los que han de enseñarte a matar sin que ningún mortal sospeche jamás de tus acciones. Sin embargo, únicamente tú detentarás el poder de la daga blanca. 


Y los ángeles serán apátridas en la tierra pues al cielo y no a esta pertenecen y su naturaleza jamás será revelada y por obra del maligno los últimos de los últimos sufrirán del desprecio y de la burla de los mortales; y por obra del maligno los demonios no sufrirán y serán admirados y queridos por los hombres y su oscuridad será velada por la artificialidad de la falsa luz del infierno donde mora su amo; y será en ese momento cuando a la cazadora sea encomendada la labor de destruir a los demonios y de proteger a quien ha de acompañar a los ángeles mientras moren en la tierra. 


Hija mía, mi mayor tesoro, como única advertencia pues sé que todo lo harás bien, te suplico que no te regocijes nunca del mal ajeno por más que este sea asestado al maligno pues de la pureza de tu alma dependerá que nos volvamos a ver espero que tarde antes que temprano,



Tu madre que te ama, 
XXXVIII



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PD: llamadlo como queráis, pero me lo estoy pasando pipa!! Feliz miércoles a tod@s!!