miércoles, 1 de octubre de 2014

Filólogos IV

O de filólogos enfurecidos


Finalmente se consumó. A las 00:01 de anoche, cerraron el grupo a las lecturas de sus contactos/conocidos y demás usuarios del facebook.

550 miembros a favor, 290 en contra (moi incluido). De 8.000 y pico miembros. Todo muy democrático y políticamente correcto. Sip.

Es una pena que alguien no tenga otra cosa que hacer un domingo por la noche a las 00:00 que controlar  que se cumpla la hora exacta para cerrar un grupo de facebook. Sí. Me refiero exactamente a eso. Sexo loco y desenfrenado a solas o en compañía, da igual, o mira, mejor aún (!!!) LEE UN LIBRO EN LA CAMA, duérmete leyendo, tan filólogo como eres, que es domingo por la noche, cualquier cosa menos estar esperando como si fueran a tocar las doce campanadas a que sean las 00:00 de la noche  para cerrar un grupo del facebook.



Habría tanto que comentar sobre estas últimas horas. Pero es que tengo que ir al mercadona ahora. El caso es que tras cerrar el grupo, nos han pedido que mandemos invitaciones a nuestros contactos para que soliciten la membresía en el grupo. Y yo que siempre me he caracterizado por ser muy así, pregunto: ¿no se trataba de cerrarlo para que no nos leyesen nuestros contactos?



Pero lo que más me ha fascinado de todo este alboroto provocado por la efervescencia de las últimas horas, porque al parecer, para algunas mentes cerrar un grupo del facebook es... uuufff, han sido las manifestaciones espontáneas de mis co-miembros, como llenar los foros de iconos de fuegos artificiales y de copas de champán del whatsapp, todo muy ruidoso y espectacular, o afichar enooormes imágenes de candados, o el candor con el que algunas confesaban abierta y eufóricamente que ahora que por fin habían cerrado el grupo, sentían que podían expresarse, que se habían liberado porque ellas también necesitaban sus ratos de intimidad.

?????

En un grupo de 8.000 miembros??? En el facebook???

Me voy al mercadona. Seguiré comentando mientras no me delaten.