miércoles, 15 de octubre de 2014

El Club de las Bridget Jones VIII

Mis queridas amigas, 

Después de la terrible jornada a la que no me creo aún que haya sobrevivido, 

(es horrible, nunca las horas me parecieron tan largas como las de hoy, Dios mío, qué atrocidad de largura de horas)

He tomado una decisión que puede que juzguéis drásticamente, me refiero a la decisión, una decisión drástica, a drastic decision. A vosotras mis fieles compañeras de "fatigas" tomo como testigos de que nunca volveré a tomarme una copa de vino si al día siguiente trabajo madrugo me reúno o lo que sea. No. Lo lamento. Ha llegado el momento de apearme de ese tren. Tarde o temprano esto había de llegar. Y llegó precisamente anoche. Y no, no ha sido por el mal cuerpo de una cabeza loca apenas recuperado de un virus intestinal o por esa sensación de que tu alma toca fondo, el fondo de la botella presumo, sino porque ayer escribí el mensaje más kitsch que se haya podido publicar en un blog. ¿Sabéis eso de que uno se pone muy cariñoso y quiere a todo el mundo y a todo el mundo abraza y todo el mundo le parece bueno y feliz en el mejor de los mundos? Pues creo que eso fue exactamente lo que hice anoche en mi blog. Y no me siento muy orgullosa de mí. Las corazas son muchísimo más cómodas de llevar. Y abrigan más. Aparte de lo que cubren. En fin, hace tiempo que acabé con todas mis existencias de vergüenza así que a lo hecho pecho. Y si la única forma de avanzar es pegarte antes un buen batacazo, pues ya está.


Muchos mimis de buenas noches, que durmáis felices,