viernes, 19 de septiembre de 2014

Viernes 19 de septiembre de 2014

Sigo comiendo chocolate. Compulsivamente. Una onza. Y una manzanilla. Me he saltado la comida. En parte porque hoy me tocaba hacérmela yo y como que paaaa-soooo!! Mi viernes ya ha sido lo bastante agotador. 

Venga. Soltadme lo de que no trabajo en el andamio. Pues no. Yo trabajo con adolescentes. Muchos. Pero que muchos. Así que he decidido reducir a la mínima expresión cualquier tipo de actividad, por lo de llegar a viejo y esas cosas. Y hacerme de comer no entra dentro de esos planes.

Y además tengo el estómago revuelto. 

Creo que lo que de verdad necesito es un trago de vino. Pero como de día no bebo, tengo que esperar. No sé hasta cuándo porque me gustaría ir esta noche a la berrea y lo he soltado así, como quien no quiere la cosa, pero a mi álter ego le ha parecido una chorrada. Pero es que de verdad quiero ir. Así que tengo un plan B que es engañarlos, meterlos en el coche con cualquier pretexto y llevármelos a la fuerza.

Ha sido un buen viernes... Pero lo más increíble de todo es que he descubierto que a uno de los nuevos profes de lengua le encanta Charles Baudelaire!!! Y está traduciendo Les Fleurs du Mal!! ¿A que es súper fuerte????? ¡Increíble! ¿Os imagináis que pueda hablar de Baudelaire con alguien después de un millón de años???? Me conformo con escucharlo. No soy muy buena hablando con gente que me cohíbe. Y alguien que traduce a Baudelaire me cohíbe y mucho. Y seguro que sabe mucho más que yo. Pero es que me apetece muchísimo aprender de alguien así. No creo que vuelva a surgir una ocasión así en otro millón de años. 

Todo está saliendo perfecto. Tan perfecto que me parece irreal. Tan perfecto que bien podría estar muerta en el fondo y no haberme enterado. Ha sido un buen viernes, una buena semana, una vuelta como no me la hubiera imaginado hace poco menos de tres meses. Se ve que mi ángel de la guardia ha vuelto de sus dos años sabáticos. Es así de simpa. Siempre. No lo sé. Algo debe ser digo yo.

Pero tengo el estómago revuelto. Y ya no sé si no distingo bien la realidad de mis recuerdos, recuerdos hechos de inquina que me hirieron tanto que siguen doliendo. Y no sé si esa inquina que huelo, que siento y que me vuelve a atenazar el estómago es real o si es que la recuerdo y no la consigo olvidar.

Así acabo esta primera parte del blog. Ayer encontré una página que me lo va a convertir en libro. Para mí. No creo que sea de interés para nadie más. Pero antes tenía que escribir esta entrada con pinta de epílogo para cerrar el último capítulo. Y es que me costaría la vida si estos dos años y medio de confesiones y de historias, algunas inventadas lo admito ;P, se perdieran para siempre en la nada. 


Feliz fin de semana a tod@s vosotr@s y deseadme suerte!!! :* :* :*