lunes, 15 de septiembre de 2014

Horario de otoño

Nadie imagina lo difícil que puede llegar a ser ser yo. No. Difícil no es la palabra. Es mucho más enrevesado, asfixiante e incoherente que un simple difícil.

Uno de los momentos que más me fascinan de mi anatomía y de la manera coherente que tengo de actuar (nótese la ironía) es el momento en el que se me va a hacer entrega del horario del curso escolar.
Magnífico. 
La calma prevalece por fuera, en plan "no me importa el horario, habré de cumplir con mi trabajo de todas maneras y por otro lado me siento absolutamente afortunada por poder ejercer una profesión que considero en mi caso enteramente vocacional". 
La calma prevalece por fuera al menos durante los siete días previos. Menos tal vez los dos últimos. Mientras por dentro tengo a la Llorona encadenada gritando y arrancándose los pelos durante días como si el universo entero dependiera de ese maldito horario.
Y no es así. No puede serlo de ninguna manera. Soy lo suficientemente inteligente para saber que el universo no se va a derrumbar por algo tan aleatorio e inocuo como un horario.

Y mientras mi mente reflexiona, y os aseguro que es la mente más razonable y reflexiva que haya conocido nunca, el corazón se me encoge y convulsiona y mi cuerpo hiperventila.

Y así todos los días. Con todo. Yupi.

Buenas y felices y preciosas y hermosas tardes!!!!


(PD: tengo un horario muy chuli este año, shiiiiiiiii!!! XD )