miércoles, 21 de mayo de 2014

Pellas

Sí. Hoy he decidido decirlo en vuestro idioma. No me preguntéis por qué. No lo sé. En serio. Tengo un pavo encima que ni mis alumnos de 2º de la ESO. Oye, que estoy sonriendo. Y eso es bueno, creo.

Anoche sin embargo no. Anoche me puse a llorar como una imbécil. Me dio sentimiento. Pero no sirvió de mucho. Y para seguir en mi línea, supongo que volví a meter la pata para variar. Tengo una edad en la que ya dudo de que a esta altura del partido sea capaz de controlar esos actos irreflexivos que te avergüenzan a la mañana siguiente, ya sabéis a lo facepalm, en plan "no es posible tía, ¿por qué lo has hecho? ¿Cuál es tu propósito en esta vida? ¿Dejarme en evidencia siempre? ¿Que la gente piense que estás como un cencerro?". Bueno. Y lo que me contengo. Si hiciera la décima parte de las cosas que quisiera hacer, uuuffff.

(Son las 4 de la mañana y estoy retocando esto y en cierto modo sigo sonriendo).

Bueno, por lo menos se me mojaron los ojos. Para buscarle alguna utilidad a eso de llorar. Ya lo he dicho en multitud de ocasiones. Tengo el ojo seco. Por eso no puedo usar lentillas. La última vez que lo hice fue el día que me casé. Y creí que se me caían los ojos a cachos del escozor. Fue horrible. Como si se me quedaran pegadas, es una sensación muy horrible. Claro. Y por eso lloré anoche.

Por motivos fisiológicos.

Hoy he hecho pellas. Ya sé que pudiera parecer que yo soy de hacer muchas, pero en realidad no. Y llevo unas semanas haciendo pellas de mi vida de antes, saltándome el guión, y me siento... ¿guay? Es divertido. Sí. A ver. Entendedme. Yo no soy así. No. Yo soy de costumbres fijas, es casi enfermizo. Y aparte, siempre he hecho lo que se esperaba de mí. Lo que me cuesta a mí transgredir, ni os lo imagináis. Ni siquiera mi primer y único porro fue divertido. Ojalá hubiese hecho la décima parte de las cosas que dicen que he hecho. Mi vida sería entonces tan mmmmmm. Uuuuh, prefiero no imaginármela. 

Pero no es así. Así que esto resulta extremadamente emocionante, renovador, sorprendente, inesperado, y terriblemente excitante. Muy fresco y juvenil. O sea para nada lo que en fin. Sin ninguna connotación de ninguna clase. Muy divertido.

Ya sé que esta sonrisa es temporal, pero estoy de receso. Y resulta muy divertido sentirse un poco más ¿joven? ¿jovial? ¿juvenil? ¿pava? haciendo cosas que no habría hecho hace unos meses. Y durará lo que tenga que durar, supongo, pero mientras, os ruego que dejéis que disfrute de la levedad de los días de primavera que me quedan por vivir.

Buenas noches, (sonrisa iiihhh)