sábado, 10 de mayo de 2014

Micropensamientos de la semana


Llevo unos días comiendo como una cerda, fumando como una carretera y bebiendo como una cosaca. Es probablemente la manera más estúpida de enfrentarse a una situación caótica, y creo que no es ni eso. Pero lo bueno que tiene es que dejas de pensar en gilipolleces para centrarte exclusivamente en lo culpable que te sientes por comer como una cerda, fumar como una carretera y beber como una cosaca.
¿Quién ha hablado de negatividad?


- No, mira perdona, pero estoy un poco cansada de que cuando falta algo siempre vengáis a preguntarme a mí- dije yo en el preciso momento en que sacaba, con ojos desorbitados de incredulidad y poniéndome de color carmesí, el pen color gris de la pizarra digital de 1ºESO A de mi bolso. Y esto, ¿quién me lo ha metido aquí, Dios mío?


No doy crédito a algunas historias que he leído por ahí y que se recrean en la autocomplacencia y la autoexculpación. Pero creo que mi aversión por este tipo de cuentos se debe a que soy algo así como una adicta a los mea culpa, una viciosa de la por mi culpa, por mi culpa por mi gran culpa y he de admitir que en más de una ocasión me he excedido en mi afán por autoinculparme para disculparme.



Pero esta semana será recordada como la semana en que vi acabar "Breaking Bad". Fue el martes. No pude ver el capítulo 14 de la quinta temporada. Y no por no tener el enlace, sino que viendo los fotogramas en salteado rápido, me pareció el capítulo más horrible de todas las series que se habían hecho hasta la fecha. Así que me puse a ver el capítulo 15. Y cuando acabó y sólo me quedaba el capítulo 16 y último por ver, miré la hora (las 11:40), recordé que no había cenado nada, que tenía esa edad en la que nadie me tiene que decir lo que puedo o no hacer, cogí lo que quedaba de Grappa del congelador, el bote de Pringles a medias y un Kinder Délice y me puse a disfrutar de mis mejores 55 minutos televisivos en años.

- Y lo siento. Los niños ya me lo han contado pero realmente no es que me haya tirado todo el año apagándote la pizarra digital para fastidiarte. Es que estos ordenadores de mierda se bloquean si están mucho tiempo encendidos. Así que lo apagaba para que no te diera problemas. Pero no lo volveré a hacer- (En serio, ¿tanto cuesta decir las cosas?)

Por eso no diré nunca de este agua no beberé. Porque a veces viene bien ponerse hasta el culo de todo para restaurar el equilibrio. Y si no, reviento. En serio.

Y es que lo innegable es que dentro del desorden ordenado que la conforma, mi vida está ahora mismo en un momento de reajustes. Y eso para una mente que se lleva caóticamente al día, no es lo más idóneo. Pero como dijo Darwin, para sobrevivir en este y en todos los demás mundos, sólo queda una cosa por hacer y es adaptarse a los cambios. (Y tomárselo con humor... añado)

Buenas noches!! :))