martes, 20 de mayo de 2014

Maneras varias de luchar contra el insomnio


Método uno:
(aconsejado pero jamás probado)
Hacer deporte antes de acostarse.
¿Estamos tontos?

Método dos:
(probado. Inefectivo)
Emborracharse.
Se ha intentado con vino blanco, vino tinto, espumoso, lambrusco, limoncello, cubata, cervezas, muchas cervezas, cantidades ingentes de cerveza, grappa-
Nasti de plasti.

Método tres:
(probado. Improductivo)
Leer.
Si el libro es una caca, nada. Si el libro es demasiado bueno, entonces no sólo la hora de irse a la cama se atrasa hasta horas intempestivas sino que uno llega tarde a todos lados y no hace otra cosa que leer.


Método cuatro:
(probado. Pa'na')
Fuera sustancias excitantes.
No ingerir cafeínas ni teínas ni tabaquinas a partir de las 4 de la tarde provoca somnolencia, mal humor, síndrome de abstinencia y efectos secundarios varios hasta más o menos las 11 de la noche. A partir de ahí volvemos a nuestro estado inicial.
O sea caca de la vaca.


Método cinco:
(probado. Peligroso)
Las infusiones denominadas "duerme bien". 
Una doble dosis el sábado me hizo dormir siete horas seguidas, "soit". El domingo y el lunes, la misma cantidad ingerida ha resultado absolutamente ineficaz y a las cuatro de la madrugada hallábame de nuevo con los ojos granabiertos, de ahí mi temor a que me enganche inútilmente a un producto que no me sirve para nada y que pueda incluso provocarme adicción a las hierbas (melisa, tila, manzanilla) y su ausencia el efecto contrario al deseado.


Método seis:
(Aun por probar)
Investigación científica.
Servir de cobaya en alguna unidad del sueño. A estas alturas no descarto nada. 


Método siete: 
????

Nos vemos esta madrugada a las cuatro.