lunes, 7 de abril de 2014

Dunces everywhere!

Soy de esa clase de gente que se despierta feliz. 
Casi siempre. 
Con una sonrisa boba partiéndome la cara en dos. 
Shiiiiiiií. (movimiento de afirmación de la cabeza acompañada de sonrisa enorme)
Sin ningún motivo real.
No. (movimiento de negación de la cabeza acompañado de cara de no lo sé, a mí no me preguntes!)
Esa clase de gente. 
Y tengo muy claro que el común de los mortales se levanta gruñendo y maullando y farfullando y profiriendo toda clase de ruiditos raros contra la humanidad mientras se rascan por casi todo.
Pero yo me despierto feliz como la Julie Andrews del "Sonrisas y lágrimas" chutada de Prozac y eufóricamente contenta!!   
Y ¿por qué??
Y yo qué sé. 
A qué viene esa manía de tener que explicarlo todo.

Pero aunque no entienda por qué me levanto siempre tan feliz, creo que eso en parte es muy positivo porque a partir del momento en que me despierto, el día se va descalabrando en picado hasta alcanzar los sustratos más profundos del cabreo más monumental. 

Y a lo largo del día, la sonrisa poco a poco se le fue transformando en una mueca cómica que la verdad daba un poco de grima.

Porque desde Caín y luego aquel hijo pródigo cabrón, (al parecer Dios no sólo no fue hijo único sino que tenía un hermano mayor gilipollas) el hermano mayor siempre ha gozado de muy mala prensa. Y realmente parecemos la hija mayor gilipollas que intenta hacerlo todo perfecto pero que acaba pareciendo/siendo la resabiada inadaptada y psicológicamente inestable de la familia. 

Porque si hay una cosa que hace que me vuelva más loca (muy muy loca, tan loca que pierdo los papeles) es que sólo me hayan traído los deberes hechos 5 de 23 alumnos. A dos clases vistas para el examen. Un examen del que me exigirán una recuperación. Y luego otra. Y así sucesivamente porque no les habrá dado la gana traerme los deberes hechos para hoy. 
Y eso la misma mañana en que me he peleado con mamá y papá...

Y estamos a lunes. 
Y me quiero ir de aquí. 
A un lugar donde me sea imposible cabrearme con nadie ni con nada. 
O amputarme el carácter.
Se acabó el recreo.

Bonsoir!!



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