lunes, 14 de abril de 2014

De confesiones

Les Confessions de Jean-Jacques Rousseau. Es en lo primero que he pensado leyendo el título de esta entrada.
Lagarde et Michard. Una de las mejores obras didácticas realizadas sobre literatura hasta la fecha. Y la forma en la que conocí a Rousseau (del que pienso que fue sobre todo un farsante, porque mucho blablabla sobre educación en su Emilio y abandonó en el hospicio uno tras otro a sus cinco hijos??? De qué estamos hablando??).

Pero quien busque implicaciones filosóficas o figuradas en lo que escribo estrellará sus talentos contra un muro tan duro como mi literalidad.

Sí. Cuando hablo de confesiones, lo hago literalmente. 

El martes por la tarde. Ya me ha informado mi padre de que debido a la escasez de sacerdotes en la zona unida a la proliferación de misas, celebraciones y procesiones pascuales han tenido que requerir los servicios de un cura de pequeño tamaño de origen coreano. Yo apuesto más bien por su procedencia filipina. Pero bien es cierto que en casa padecemos un trastorno de daltonismo asiático agudo.

Así que el martes me confesaré a un cura asiático. Hacía años que no lo hacía. No es fácil enfrentarse a lo malo que uno hace. Por supuesto que me mueven motivos puramente religiosos. Si me confieso y me arrepiento, podré comulgar por fin. Calculo que si me esfuerzo lo suficiente, tendré hasta el domingo para hacerlo. Es que lo de tener la conciencia tranquila para poder comulgar no lo he llevado nunca demasiado bien. Pero repito que si me esfuerzo lo suficiente y dejo de pensar en nada, tengo un margen de algunos días para comulgar y por un momento poder estar en paz conmigo. 

Y es que no veo otra manera.


Good night!