miércoles, 19 de febrero de 2014

Pequeñas noticias locales (II)

Despertar complicado con resaca. O mejor dicho la resaca como único elemento destacable del día. Y todo por media botella de vino apadrinado por  Emilio Moro que por culpa del martilleo incesante que me produce en el cráneo afirmo que no está al nivel. No soy sommelière, sólo distingo un buen caldo por dos cosas, que me pueda beber dos copas seguidas sin fruncir el ceño y que no tenga resaca al día siguiente. Todo lo demás son chumineces inalcanzables.

A un despertar complicado le suele seguir un comienzo difícil, con un desarrollo incierto y un solo objetivo real, el final del día y cuanto antes por favor. Llegada al insti sorpresiva por el simple hecho de llegar, mismamente, parada en boxes/conserjería donde informo de mi estado deplorable de borracha nocturna, porque sé que a mi Rosi le hace gracia verme así, y yo por una sonrisa mato o muero, que en este caso es más bien lo segundo y entonces es cuando ME ENTERO, OH DIOS MÍO, que anoche hubo tiros. En la calle de siempre. La suya. Disparos a eso de las diez y media de la noche. Cara de póker. A esa hora estaba viendo el capítulo octavo de la quinta y última temporada de Breaking Bad con los cascos puestos e intentando centrarme en otra cosa que no fuera el mareo. Qué porquería de vino.

Todo el mundo pregunta. Lo siento. No sé nada. Yo siempre me entero de todo la última. Pero en el fondo tiene su lógica. El alcalde les ha montado un pleno para echarlos del pueblo. Después de eso, una de dos o te metes el rabo entre las piernas y renuncias a tu sustento o marcas tu territorio pegando tiros al aire un martes por la noche.

No sé ni la cara que tienen. Si me cruzara con ellos, no lo sabría. Camuflada de don nadie mientras iba a por tabaco y a sacar dinero, esa es la pregunta que me he hecho con cada uno de los viandantes y los coches con los que me he cruzado. Hay más coches patrullas. O es el mismo pero que da más vueltas que de costumbre. ¿Dónde estarán ahora? Mi mente con vocación detectivesco-criminal me dice que están planeando el siguiente paso, fijo.

Seguía camuflada de don nadie cuando he ido a comprar el arroz para mañana y aquella mujer ha bajado un poco el tono de voz cuando se ha cruzado con mi mirada. Cara de pocos amigos no, señora, esto se llama resaca y hace tiempo que no tenía una como esta. No tema usted y despotrique todo lo que quiera, estoy ávida de detalles. Además me da gusto oír que hablan ustedes todos del tema. Antes, cuando ellos aun no se habían marchado para volver ahora, la gente no hablaba de esto a cara descubierta, me acuerdo yo de cómo todo el mundo se callaba. Ahora apenas si te miran de reojo cuando irrumpes en la tienda en plena batalla dialéctica.

Puede que en todo este tiempo, la gente se haya acostumbrado a no tener miedo y a no ser amenazados ni extorsionados y si es así, les va a costar trabajo dar ese paso atrás.
Tras los disparos de anoche, a estas horas aún no se ha procedido a ninguna detención.