martes, 14 de enero de 2014

La conspiración de los servicios técnicos de reparación

Creo que el auténtico problema de este país no es ni una monarquía corrupta y trasnochada, ni unos políticos corruptos y trasnochados, ni unos banqueros corruptos y usureros, ni siquiera los chorizos metidos a políticos, banqueros o reyes. 

El auténtico problema de este país son los servicios técnicos de reparación. ¿Quién como ellos para jurar y perjurar que todo estará arreglado en un par de días a sabiendas de que alargarán la espera semanas e incluso meses? Desde televisores de los antiguos abombados, hasta los de pantalla plana LED y LCD, vídeos programables, lectores de CD y de DVDs, equipos de música y MP4, teléfonos móviles, portátiles, equipos informáticos enteros, lavadoras, calentadores, aspiradoras, planchas, frigoríficos e incluso vehículos, todo un arsenal acumulado a través de los lustros en  almacenes gigantescos repletos de estos objetos que una vez pertenecieron a nuestras existencias, y que ahora yacen abandonados a la espera de sus incautos amos que de tanto reclamarlos acabaron por olvidarlos.

El porqué de sus promesas va más allá del entendimiento de cualquier persona que ejerza su trabajo con profesionalidad. Para empezar, una persona normal y cabal no se marca plazos que tened por seguro que va a incumplir. Porque ¿por qué decir cuatro días cuando pueden decir dos semanas? ¿No tenemos todos el ligero convencimiento de que el motivo real de que alarguen los plazos es por puro placer sádico y no por no tener el tiempo y los medios de cumplir con lo dispuesto como ellos mismos alegan con risitas incluidas? Todos lo intuís al igual que yo. Todos hemos tenido alguna vez ese pensamiento de que se tiran las horas muertas mirando nuestro objeto de deseo, contemplándolo sin hacerle absolutamente nada.

No, no me han devuelto el portátil, y hoy ya van ocho días de los tres prometidos por no sé qué de un repetidor, que me he desvelado hace un rato, ya no sólo no me devuelven mi portátil sino que me quitan el sueño, una hora antes de la marcada por el despertador me he despertado pensando que puede que no vuelva a verlo, o que haya un sádico que está copiando mis copias de seguridad en busca de no sé muy bien qué y recopilando datos para hacerme un salvaje chantaje o que simplemente se está deleitando con el dolor que me inflige y no sé muy bien cuánto tiempo va a tardar mi Mrs Hyde en salir a sabiendas de que ellos lo tienen como rehén y que poco tienen que perder.

Malditos servicios técnicos. Quiero mi portátil. Aunque ahora mismo me conformaría con que fueran las seis de la tarde. 

¡Buenos, buenos no, horribles y madrugadores días!