viernes, 31 de enero de 2014

Arenas movedizas

Desde mi sofá diviso el océano calmo como una balsa de aceite que es mi existencia como siempre la quise. Inmensa. Llena. Tranquila. 

Por un segundo me asomé a la mirada del otro, y el océano se hizo ciénaga. Y el cielo tapó la luz. Y de pronto me encontré con alguien que no era yo, que era un yo aborrecible, que era un yo que no conocía y salí corriendo, gritaba, despavorida.

Desde mi sofá contemplo mi existencia que es un océano calmo como una balsa, inmenso, lleno, tranquilo, un océano de arenas movedizas.