lunes, 23 de diciembre de 2013

Ortología

Hay palabras difíciles de pronunciar. Como por ejemplo esternocleidomastoideo. Cuando el año pasado un alumno me pidió que se lo tradujera en francés ni siquiera sabía de su existencia, llegando a interpretarlo como una clase de dinosaurio. 

No me refería a esa clase de palabras. Existen palabras difíciles de pronunciar. Como lo siento o me equivoqué o perdóname.  Otras incluso son imposibles, como no lo volveré a hacer o lo olvidaré todo.

Y me pregunto qué pasaría de tener la valentía de decirlas a tiempo.