lunes, 23 de diciembre de 2013

De cine

Uno de los momentos más duros de la maternidad es ir al cine. No, a ver, exagero, por supuesto, pero es que de pensar que esta tarde me tengo que enfrentar al momento película, me da un no sé quoi que me pone el cuerpo de una manera pfff y aquí os deleitaré con algunos de los momentos estelares vividos en un cine en horario infantil en este año que se acaba.

Gru 2: mi villano favorito. 
Justo a mi lado, se me sientan dos universitarias que por el nivel de inteligencia desplegado estudian algo relacionado con la infancia. Se tiran toda la peli riéndose a carcajadas y a parlotear entre ellas cada vez que aparece un minion en escena. La última carcajada estrepitosa que provoca que pegue un bote en el asiento en el momento más absurdo de todos los absurdos me hace tener ganas de salir corriendo. Me pego todo lo posible al asiento contrario. Dios mío, ¡están flipadas! ¡Que alguien me saque de ahí!

Epic:
Todo parece ir correctamente. No hay nadie que moleste delante ni por los lados. De hecho, la niña que se me pone al lado parece muy maja, llena como va de alhajas de Hello Kitty. Pero a los quince minutos, mi gozo en un pozo. Mi hija me coge el brazo y me indica que la niña que tiene detrás no para de dar patadas a su asiento. Me levanto, le pido a mi hija que se siente en mi sitio, me doy la vuelta, justo delante de la pantalla, y me quedo de pie mirando a la susodicha: ¿a que no ves nada pequeñaja de mierda? ¿Y si me quedara así, a lo mejor se te quitarían las ganas de dar pataditas? En cuanto a tu madre... siento un desprecio absoluto.

Monstruos University:
Una sala absolutamente vacía. Estamos nosotros y una parejita en la fila de al lado. De pronto aparecen por el pasillo de abajo una familia de gigantes. El padre alto la madre alta así como los retoños. ¿Dónde pensáis que se sentaron?? Sí. Justo en la fila delante de nosotros. En serio. Lo prometo. Formábamos una isla en mitad de la soledad de la sala. Alucinante.

Los Croods:
Penúltima fila.  Sitio de lujo. Que nunca más, jamás de los jamases volveremos a escoger. De hecho más vale tener detrás a media fila completa que una fila entera  vacía. Desembarco de cuatro madres florero cactus rubias mechadas pijas imbéciles con una caterva de los niños con la mayor cantidad de patadas en la boca que haya visto nunca. Les habría metido un par de ellas a cada uno. Y a las madres. Dos veces me tuve que volver para decirle a voces al niñato de mierda que dejara de darme por culo con las pataditas. Silencio administrativo de la payasa imbécil de la madre mechada así como de sus compis o'sea. Ni el hábito hace al monje ni las marcas te dan educación ni criar a un hijo consiste sola y exclusivamente en abrirse de patas. Qué gentuza. Me he hecho de la liga anti-pijas paridoras cargadas de crías que van al cine.

Así que haré de tripas corazón pero no sé realmente a qué me enfrento esta tarde.

Menos mal que después hay Foster.

Ya me descargaré la peli en cuanto pueda para ver los trozos que me pierda.

Feliz día!!!

Ay...