jueves, 12 de diciembre de 2013

Amor de madre

Vuelco al estómago en el preciso momento en que dejaba a la peque en gimnasia. 

Inevitable llamada de atención a la seño. 

Reflujo de odio, rabia y voz quebrada.

Ganas enormes de estampar a esa mierda de cuatro años de edad y dos coletas con cuatro pelos de un puñetazo contra la pared. Y sobre todo a su madre.

Minuto de lucidez. Daños colaterales irremediables y molestos.

Hija mía, te daré todo lo que tengo y lo que no tenga, también te lo daré. Pero por desgracia lo que no podré evitar es que tarde o temprano te encuentres con mediocres como esa pequeña mierda de esta tarde. Te prometo sin embargo que cueste lo que cueste te enseñaré a distinguir a la gente que importa de la que no.


PV: Si yo llego a saber lo que duele un hijo, me habría comprado un perro.