martes, 19 de noviembre de 2013

Una hora al sol

El viento polar de ayer ha amainado por un rato hoy. Aquí se le llama polar a cualquier cosa que haga que el termómetro baje de los 15 grados. No, jamás nos acostumbraremos al frío. Y eso que todos los años es la misma historia, con las mismas obviedades, el mismo echar de menos el calor cuando ya no se tiene así como casi todo. Hablando de frío, dicen que mañana volverá. Pero a última hora unos cuantos rayos de sol se han engallado entre tanto gris  y no ha hecho falta mucho más para quedarnos al sol. Última hora, alternativa, por una vez, qué más da, a quién le puede molestar, y si molesta, qué.

Una hora al sol, tirados en el suelo, para recuperar la perspectiva nublada por una tonta pesadumbre que no se sabe muy bien de dónde procede con tantos o ningún frente abierto o puede que alguno.

Una hora al sol fuera del mundo y tirados en el suelo, hablando de todo y de nada, a gusto, mañana huelga, no tendremos francés, así que nos volveremos a ver el jueves, a quinta hora, en alternativa, los siete más una, si Dios quiere. Lástima que vuelva el frío mañana.