domingo, 3 de noviembre de 2013

Decepción (II)

Por fin acabado. 

Sí, lo reitero, escrito con una prosa soberbia, excelente en la forma. En cuanto al fondo. Pfffff...

Creo que el fallo está en el inspector. Es un auténtico gilipollas. Y tan de cliché. Si ya de entrada el prota me cae mal, nuestra sociedad estaba predestinada al fracaso más rotundo. Parece creado por la mente de un tío en plena crisis de los 40 cuando les da a algunos por el multifolladismo como única opción para escapar del paso ineludible a la adultez definitiva. He corrido no, volado para cerrar definitivamente un libro que no volveré nunca a abrir. Y repito, no soy aficionada a los nunca, pero en este caso es rotundo. 

No sé, esa condescendencia tan expandida hacia el putero, el adúltero, el que se deja a la muñeca vieja y rota que ya no le sirve por una muñequita tan mona y tan coqueta más joven siempre, no puedo con ella.

 Yo lo que siento ahora mismo es la imperiosa necesidad de una doble dosis de alguna Bridget Jones real para que me desintoxique de tanta concubina complaciente y sierva con fecha de caducidad.

¡A la paz de Dios!

(Y que me perdonen todos los supermegachachis críticos de este país pero no me gusta malgastar mi tiempo)