domingo, 27 de octubre de 2013

La vida de Adèle

Finalmente y después de todo el día de ayer deliberando he decidido que quiero verla.

No ha sido tarea fácil. Normalmente basta con que una película reciba una buena acogida y algún premio importante para que tenga ganas de verla. Pero es que lo del destape me aburre tantísimo... Sí. Me aburre. En serio. Para eso está internet. La escena de la mantequilla de Marlon Brando se queda en braguitas comparado con el 99% de lo que puedes encontrar en internet. Y que un tío con cara vicioso mande a dos tías buenas y heterosexuales a que se lo monten a pelo suena a muy déjà-vu del redtube. Además, según comentan los sectores más críticos, las escenitas en cuestión carecen de veracidad al no haber seguido el manual de las buenas prácticas íntimo-lésbicas.


No. En un principio no quería verla porque el sexo ya no es argumento suficiente para malgastar tontamente dos horas del tiempo de uno, por lo general tan escaso. Me refiero al tiempo. Pero después de todo un día leyendo críticas, quiero verla. Y tampoco es producto del morbo generado por el odio visceral que se profesan el dire salido y la menos guapa de las dos que además es una repija. Con lo que me gustan las repijas. No. Quiero verla por un solo motivo. Para ver si de verdad es LA historia con H de amor con A o si esto último sólo se corresponde a la opinión vehemente de algún fanático. No sé. Y si fuera así y por prejuicios me perdiera algo grande... De pronto me apetece que me enseñen. Nunca es tarde.

A dormir!