miércoles, 2 de octubre de 2013

El Club de las Bridget Jones (IV)

Tarde de evaluaciones en el IES.

Imaginad a Mr Bean. Con gafas, moño y tetas.

Pues ahí estoy yo, sentada en mi sitio, un territorio el cual defiendo año tras año con uñas y dientes colocando estratégicamente libros y carpetas hasta quedar totalmente oculta tras ellos, de pronto desparramada sobre la mesa de la sala de profesores, de pronto bostezando con la boca bien abierta, de pronto levantándome para darme una vuelta en conserjería, de pronto oliendo a ver lo que está haciendo el vecino, de pronto jugando con el boli, de pronto estirándome de manera silvestre, de pronto- y así durante cinco horas y sufriendo como madre y esposa que soy por haber abandonado a mi marido y a las dos niñas a su suerte...


Las nueve de la noche. Por fin en casa. Las niñas parecen felices. Huelen bien y están limpias, deduzco que están duchadas y disfrutando de su programa favorito en la tele. Su cena favorita está a punto de ser servida en la cocina, la cual huele deliciosamente a un rape que se está horneando para mañana. Las niñas me cuentan su tarde y cómo han hecho los deberes, han hecho su lectura, han ido al parque donde mi marido ha hablado animadamente con la amable vecina cuyo marido odio a muerte e incluso a la vuelta han estado viendo vídeos muy divertidos de gatitos por el youtube.

Tarde o temprano ocurrirá, pero ruego a Dios que tome en cuenta mi condición de catequista y que ocurra muy muy tarde cuando se den cuenta por fin de lo absolutamente prescindible que soy.

Jo. :'(

Buenas noches, y chut!!!