sábado, 6 de julio de 2013

M. Shore (II)

DE CACAS DE PERRO Y DE LAGARTAS.


Sí. Todo empieza con un montón de cacas de perro gigantes invadiendo de pronto el aparcamiento. Coincidiendo casualmente con la aparición de un nuevo vecino y su perro mastodonte. Pero ojito. Es pura casualidad. Según el amigo cañí del vecino del perro, un tío que oculta su ligera bizquería tras un montón de tatuajes y un aspecto fiero, está feo acusar al perro si no es pillándolo in fraganti. Y ante la perspectiva de tirarme el verano sentada en el porche aguardando las caquitas pues me río. Y al parecer a la gente no le gusta que se rían. Follón monumental. El origen estaría en la risa que no en la mierda. Así que entre las aceitunas y el calamar me asomo a la puerta del vecino a pedir disculpas. Los nopasanada de rigor un par de besos y arreglao. Arreglao? No. No olvidemos que esto va de lagartas.
Una urbanización de 60 apartamentos. Uno solo con cuatro tíos haciendo una barbacoa y tenía que ser el del vecino. Barbacoa con fogata incluida. Pero falta el elemento fundamental. Lagartas. El asunto queda subsanado rápidamente. Iban por la acera, han accedido a cambio de una caja de 24 latas de cervezas de las hacendado del mercadona. Asunto arreglado. Lo que prima es la disponibilidad. Ya habrá tiempo luego para presentaciones. Llegan las lagartas y asistimos al baile de los pavos y las pavas en directo. Esto va de fauna. La cerveza corre así como los porros. Me quedo sola en la terraza con mi primer gintonic de la temporada. Y de pronto no sé muy bien cómo me convierto en la vecina y todos los comentarios apuntan a mi origen incierto. Me resulta absolutamente surrealista ser el tema de conversación de la noche. Guiri, no guiri, con quién estará wasapeando y no sé cuantas mierdas más. Estoy aquí. Os estoy oyendo.  Y entonces la vecina se cabrea. Y salta. Y se vuelve a liar. Deciden retirarse. Lo acepto. Mi gintonic está entero. Al rato el de los tatuajes visiblemente perjudicado se asoma a pedir disculpas por los comentarios. Lo siento cariño. Dos veces en una tarde son demasiadas. Lo nuestro nunca va a funcionar.
Dos de la mañana. Sigue el jaleo. Ya les está haciendo efecto a las lagartas. Son de Jaén. Al parecer están haciendo carrera en Granada. Collage como asociación de ideas y por sus berríos se nota calidad. Me levanto. Me vuelvo a vestir y a encender el móvil. Me enfrento a los perros. Los perros se atienen a razones y  deciden marcharse.
Ahora a ver cuándo vuelven  la mujer y la niña del vecino.