lunes, 1 de julio de 2013

J'en ai gros sur la patate.

Mis enanas han decidido hacer "la grasse matinée". A ningún español se le ocurriría hacer la mañana grasienta en lugar de levantarse tarde. Pero al francés sí. Creo que a diferencia de la española, la gordura francesa no debe ser del todo mala, al contrario. Se dan besos gordos, se tienen coches gordos, los que más leen son los gordos, los que tienen más pelas también. Lo gordo suele ser bueno, excepto por el corazón, o sea la patata. Si tienes el corazón gordo, malo María, porque eso es que la cosa no va demasiado bien. 


Y por más que le dé vueltas, en lugar de liarme en mis habituales absurdas discusiones filológicas conmigo misma, debería levantarme ya de mi bienquerido sofá y ponerme a la tarea. Hora de prepararlo todo para la partida. Llevo un mes mentalizándome pero soy tan... especial. Sí. Dejémoslo en especial. Por qué no puedo ser como todo el mundo y no hacer un mundo de nada siempre... Oh merde. Ô foutu moi. On y va.